Foro Parlamento Europeo-APE sobre “Turquía, un vecino lejano”

TURQUIAEl golpe de Estado de julio de 2016 es el equivalente al incendio del Reichtag. Guarda una gran semejanza, ya que Turquía ha entrado en una espiral semejante a la de la Alemania de 1933, especialmente en la brutal represión posterior, entonces desatada en la Alemania nazi y hoy en la Turquía de Recep Tayyip Erdogan”. La comparación es de Cengiz Çandar, que fuera consejero del presidente Turgut Ozal (1989-1993) y autor del bestseller Mesopotamia Express. A Journey in History”.

Çandar intervenía en el Foro convocado por la Oficina del Parlamento Europeo en España y la Asociación de Periodistas Europeos, celebrado en la sede de la Fundación del Diario Madrid. Junto a él se sentaban los eurodiputados Juan Fernando López Aguilar, del grupo Socialistas y Demócratas por el PSOE, y Maite Pagazaurtundúa, portavoz del UPyD y miembro suplente de la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior en la Eurocámara.
El moderador del debate, Rafael Panadero, jefe de Internacional de la Cadena SER, puso sobre la mesa la primera gran cuestión: Turquía es un vecino insoslayable, pero ¿es un socio?

A partir de este planteamiento, López Aguilar resaltó que “la misión del Parlamento Europeo no es criticar ni ensañarse con Turquía, que es efectivamente un vecino inexorable. Su trabajo es controlar a la Comisión para que ésta impulse a su vez al Consejo Europeo a que no reme en la dirección contraria al Tratado de Lisboa”.

El eurodiputado socialista afirmó que “la Unión Europea vive la peor crisis de su historia; nunca hubo tanta contradicción entre sus principios y su actuación en la realidad”, antes de reconocer que es tristemente infrecuente que la crítica a lo que está sucediendo en Turquía no oculte que el país también está sufriendo de manera despiadada los embates del terrorismo islamista. “Criticar una determinada respuesta política —dijo López Aguilar— no significa que la amenaza terrorista no sea real. Que se censure el totalitarismo de Erdogan no debe impedir ver la espeluznante sucesión de atentados criminales que se producen a diario en muchas ciudades turcas”.

Si el acuerdo entre la UE y Turquía para la reintegración a suelo turco de los refugiados es lo que la opinión pública tiene como la imagen más plástica de la asociación entre ambos, Maite Pagazaurtundúa lo calificó de “un acuerdo no-acuerdo”, explicando cómo se redactó para esquivar las consecuencias jurídicas de un verdadero tratado internacional.

EL PE ESTÁ A FAVOR DEL ACOGIMIENTO DE REFUGIADOS

La eurodiputada subrayó que “el Parlamento está mayoritariamente a favor del acogimiento de los refugiados”, aunque esa buena voluntad no se vea plasmada en los hechos y haya provocado la consiguiente irritación del Gobierno de Turquía, que se siente engañado además por el incumplimiento de las promesas europeas, dinero y visados, principalmente. La portavoz de UPyD reconoció la vertiginosa aceleración en la degradación del respeto a los derechos humanos en Turquía, pero manifestó asimismo que tal degradación también cabe observarla en países de la UE como Hungría o Polonia.

Pagazaurtundúa también se refirió a la cuestión kurda señalando que el PE mantiene una cierta ambivalencia. “Por un lado lo trata como un problema interno de Turquía, y por otro, como escenario de violaciones de derechos humanos, ambivalencia en la que tienen mucho qué ver los propios intereses de la UE”.

Para el periodista y analista turco Cengiz Çandar, “la UE intenta una política de apaciguamiento con Ankara, semejante a la que Chamberlain intentó con la Alemania nazi para evitar la guerra a costa del deshonor”. Su conclusión es bastante similar a la que entonces explicó Churchill: “Erdogan está crecido, y la realpolitik que la UE dice practicar carece de sentido frente a una dictadura como la que ya padece Turquía”. A su juicio, la actitud de la UE con los refugiados está fortaleciendo los planes totalitarios de Erdogan.

En sentido similar se expresó el periodista turco exilado Yavuz Baidar. Columnista, bloguero y recientemente galardonado con el Premio Especial en los European Press Prize, otorgados por The Guardian y Der Spiegel, Baidar señaló que “ya es muy tarde para que la UE pueda conminar al AKP y a Erdogan a que abandonen sus excesos”.

Baidar compartía la mesa, titulada Libertades Lejanas, con la también investigadora turca del Real Instituto Elcano Ilke Toygur, la profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la UAM Carmen Rodríguez López, y el eurodiputado del grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas Jonás Fernández.

OPTAR ENTRE EL EXILIO O LA CÁRCEL

Yavuz Baidar fue de los periodistas que eligieron el exilio a raíz del golpe de Estado del 15 de julio. “Los informadores tuvieron que optar entre continuar trabajando en sus medios en Turquía y asumir el riesgo de ser encarcelados, o exilarse”. De los que se quedaron hay ya más de 9.000 despedidos de sus puestos y 120 encarcelados, al tiempo que casi dos centenares de publicaciones, radios, televisiones y plataformas de internet han sido clausurados o han cambiado de dueños a la fuerza. “En 40 años de profesión como periodista nunca he visto tanta gente sin escrúpulos en el poder y en la administración turca como ahora”.

El próximo referéndum, en el que con toda probabilidad se consagrarán los cambios constitucionales que harán de Turquía un régimen presidencialista, es, según Baidar, la culminación de una tendencia constante del AKP: creciente control de las instituciones, lo que conduce inevitablemente al fascismo; sectarismo religioso, que introduce el islamismo en la retórica política, y constante apoyo del voto popular a tales tentaciones totalitarias, lo que también lleva inexorablemente a una radicalización de la sociedad. “Los sueños que albergábamos muchas gentes de dentro y fuera del país, respecto a demostrar en el laboratorio turco que Islam y Democracia son compatibles, han sufrido un golpe brutal”, concluía el exilado periodista turco.

La profesora Rodríguez López ilustró esquemáticamente el cambio operado por el AKP desde el optimismo pro-Unión Europea y más democracia desde las elecciones de 2002, hasta las dobles elecciones generales de 2015, donde Erdogan rompió la tradicional neutralidad del jefe del Estado en los comicios turcos y señaló ya muy abiertamente como su principal prioridad el cambio constitucional que le conceda prácticamente plenos poderes, recortando de paso enormemente los del Parlamento y el Poder Judicial. “Las represalias y la censura –manifestó Rodríguez López- se han extendido a todos los estamentos, y el referéndum se realizará en un contexto de miedo, y con una atmósfera tensa y polarizada mientras muchos opositores penan en prisión.

TODO EL PODER PARA ERDOGAN

Para la investigadora Ilke Toygur, “el referéndum se ha hecho posible tras recibir Erdogan el apoyo de los nacionalistas”. De antemano, prevé que la consulta dará lugar a cambios gigantescos en la morfología política de Turquía: “se suprimirán en la práctica los controles y los equilibrios entre poderes; se hará aún más fácil la manipulación, y quedará definitivamente roto el principio de imparcialidad de la Presidencia”. Apoyó la investigadora del Real Instituto Elcano sus afirmaciones en las detenciones de diversos políticos del socialdemócrata CHP (Partido Republicano del Pueblo) y del prokurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos).

El europarlamentario Jonás Fernández reclamó por su parte que la UE aumente su nivel de presión sobre Turquía para detener la deriva totalitaria de Erdogan. No obstante, reconoció que hoy por hoy la UE no puede ir más allá de la Unión Aduanera que tiene desde hace 20 años.

Tanto para Fernández como para el conjunto de los intervinientes, la posible incorporación de Turquía a la Unión Europea está muy lejos. El Parlamento Europeo, en su resolución del 24 de noviembre de 2016, pidió la “suspensión temporal” de las negociaciones de adhesión ante “las desproporcionadas medidas de represión adoptadas por Ankara”, y la amenaza de que se reimplante la pena de muerte, cuyo “rechazo inequívoco es un elemento esencial del acervo comunitario.

En sus respuestas a preguntas del numeroso público asistente, varios de los ponentes señalaron que en ambos lados se ha producido un enorme distanciamiento: en el de la UE porque su propia crisis existencial ha frenado todo furor por una hipotética ampliación; en el turco, porque Erdogan –y con él los nacionalistas- llegaron hace tiempo a la convicción de que Europa no los quería dentro, a lo sumo en una periferia confortable.

Los medios, que contribuían a canalizar hacia la población las presuntas ventajas de una mayor y más profunda alianza con Europa, han sido cerrados y sus periodistas coaccionados, amedrentados, detenidos y en más de un centenar de casos, encarcelados. La represión ha caído asimismo sobre 23.000 miembros de las fuerzas de seguridad, 20.000 militares, 8.000 médicos, 3.600 jueces y fiscales, 68.000 docentes, 6.300 profesores universitarios, y han sido cerradas 1.280 escuelas y guarderías. Tal es, pues, el contexto en el que se celebrará el referéndum, programado para el próximo 16 de abril, y en el que, por supuesto, Recep Tayyip Erdogan espera una aprobación arrolladora.

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