Del 'Brexit' al 'Breturn'. ¿Por qué no un segundo referéndum?

brexit2Llevamos semanas leyendo anuncios sobre el principio de acuerdo de salida alcanzado por el Gobierno de Londres con Bruselas y, como consecuencia, sobre la decisión del Consejo Europeo de considerar que se han registrado progresos suficientes para abrir conversaciones a propósito de la futura relación entre la UE y el Reino Unido tras el abandono británico.

Pero otros datos de la situación han pasado bastante desapercibidos.

Fundamentalmente uno: que si hoy se celebrara un segundo referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE el resultado sería nítidamente opuesto al de 2016. En concreto, el 51% de los encuestados votaría hoy por quedarse, frente al 41 que lo haría por salir, diferencia que se amplía excluyendo a los indecisos a un 55’4-44’5.

Precisamente, el sondeo se ha hecho público pocos días después de la derrota de la Primera ministra Theresa May en los Comunes, cámara en la que un puñado de diputados conservadores proeuropeos sumaron sus votos a laboristas y liberales, entre otros, a fin de enmendar la “Gran Ley de Retirada” de forma que ahora el Parlamento tiene el poder de aprobar o rechazar el acuerdo de salida antes de ser firmado, contrariamente a lo que deseaba el Gobierno.

May y su gabinete antieuropeo están cada vez más debilitados y es evidente que, año y medio después de la consulta de junio de 2016, la opinión pública es mucho más consciente del paso histórico hacia la catástrofe que supondría el abandono de la UE.

¿Es que acaso en democracia no puede votarse dos veces si las condiciones cambian sustancialmente?

No es extraño que a la luz de los acontecimientos el líder liberal Cable, el ex ministro conservador Heseltine o la valiente activista Gena Miller hayan lanzado un manifiesto conjunto en pro de un segundo referéndum.

Lo que no cuadra es que el Partido Laborista no haga lo propio. Aceptar el Brexit como un hecho bíblico e inmutable, cuando fue adoptado por una ínfima diferencia de votantes y cuando los hechos muestran sus consecuencias a día de hoy, no tiene lógica en el caso de un partido llamado a gobernar, según todos los sondeos.

Imaginemos que antes de firmar el acuerdo de retirada cae May y se convocan unas elecciones anticipadas que llevan a Corbyn a Downing Street. ¿Seguiría él negociando la salida? Si May llega a suscribir aquel acuerdo, pero se lo tumban en los Comunes, ¿votarán los laboristas en contra del mismo porque no les parece bien este o aquel punto o, sencillamente, porque no quieren que el país se marche de la UE?

Conviene retener la propuesta formulada por el think tank Policy Network a Corbyn: pedir ahora la suspensión de las conversaciones para el Brexit; demandar, en todo caso, la permanencia total en la unión aduanera y el mercado único; si May cae antes del 29 de marzo de 2019 (fecha fijada para el abandono) y los laboristas llegan al poder, suspender el artículo 50; si ganan tras esa fecha y se está todavía en el período de transición, comunicar a Bruselas que se desea repensar el acuerdo.

Pero todo ello se resumiría mucho más fácilmente en una posición claramente preeuropea que lleve a los laboristas a pedir ya un segundo referéndum.

Corbyn debe aclarar si está contra el Brexit y a favor de la UE. Atrincherarse en el referéndum de 2016 para esconder posiciones ideológicas de fondo no es de recibo y menos lo más democrático. Otro mundo es posible, claro, pero no sin lo que la UE supone para todos, incluido el Reino Unido. Ya se está viendo.


*Breturn, término inglés que alude al regreso del Reino Unido a la Unión Europea.

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