¿Por qué es importante que haya más eurodiputados españoles?

Publicado originalmente en Huffingtonpost.es

parlamentoEl brexit tendrá muchas consecuencias. Una de ellas, que el Reino Unido dejará de elegir diputados al Parlamento Europeo, en el que cuenta con 73 miembros. ¿Qué pasará con esos escaños?

 

Lo ideal sería que buena parte de ese número sirviera para una candidatura de circunscripción europea, es decir, un número de diputados elegidos en base a listas presentadas por los partidos políticos de ámbito comunitario. Tales listas serían votadas en todos los países europeos, estarían formadas por candidatos de diversas nacionalidades, se distribuirían los electos de forma proporcional y estarían encabezadas por las personas que cada familia política aspira a situar como presidente de la Comisión Europea. Se trataría de una buena contribución a fomentar ese demos europeo del que tanto se habla, creando un espacio de debate alejado de las discusiones políticas domésticas de cada estado miembro, que terminan "contaminando" las elecciones a la Eurocámara.

 

 

 

 

"Se trataría de una buena contribución a fomentar ese 'demos' europeo del que tanto se habla"

Que haya candidaturas de circunscripción europea depende ahora de la voluntad política del Consejo Europeo, una vez que la Comisión y el Parlamento las apoyan. La Francia de Macron, Italia y España también respaldan la idea, con mayor o menor fuerza.

¿Pero qué pasará con el resto de los escaños que dejará libre el Brexit?

 

El Parlamento Europeo ha propuesto que hasta 27 de ellos sirvan para reequilibrar el número de escaños atribuido a cada país en su seno, de forma que se restablezca casi totalmente el equilibrio que quedó roto con la negociación del Tratado de Niza hace ahora 18 años. En ausencia de candidaturas de circunscipción europea, ello tendría una segunda derivada: disminuir los asientos de la Eurocámara de 751 a 705.

 

El número de escaños que se atribuye a cada estado en la Eurocámara sigue una regla decrecientemente proporcional, que privilegia a los más pequeños frente a los más grandes: nadie puede tener menos de seis ni más de 96, lo que significa que los mayores tienen una cantidad de ciudadanos por escaño que va disminuyendo menos que lo hacen los habitantes.

 

"Tener el número adecuado de escaños en el Parlamento Europeo no es cuestión que interese esencialmente a los potenciales candidatos a ser eurodiputados, sino al país como tal"

 

Sin embargo, en el caso de España particularmente, la negociación del Tratado de Niza llevada a cabo por el presidente Aznar tuvo como resultado que nuestro país perdió tantos escaños de una tacada que se produjo un salto que rompió la norma establecida, pues el estado que nos precedía tenía menos personas por escaño aunque tuviera más habitantes.

Todavía recuerdo el estupor que nos produjo conocer el resultado de la negociación pocas horas después de cerrarse de madrugada, cuando el Gobierno nos lo explicó en Estrasburgo: a cambio de mantener una favorable ponderación de votos para España en el Consejo, pasábamos nada menos que de 64 diputados a 50, cuando años después aquella ponderación pasó a ser sustituida por la regla de la doble mayoría de habitantes y estados.

Tener el número adecuado de escaños en el Parlamento Europeo no es cuestión que interese esencialmente a los potenciales candidatos a ser eurodiputados, sino al país como tal, porque más escaños significa no solo tener más votos, sino ante todo estar representado convenientemente en todos los órganos de la institución: comisiones, delegaciones y, por supuesto, grupos parlamentarios, cubriendo todos los terrenos adecuadamente. Además, amplía la capacidad del país de reflejar en su presencia parlamentaria su propia diversidad en todos los terrenos, incluyendo los políticos y territoriales, algo especialmente importante para un estado autonómico como España.

Por eso que España pasara de 50 a 54 escaños (como conseguimos hace algunos años) y ahora de 54 a 59 es una buena noticia, que no restablece totalmente la proporcionalidad, pero casi, y ante todo permite que más mujeres y hombres expresen nuestra pluralidad en la Cámara.

No olvidemos que el Parlamento Europeo es la primera institución de la UE porque es la única elegida directamente en las urnas. Conviene recordarlo ahora que se acercan las euroelecciones de 2019.

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