Italia lanza un torpedo populista que puede hundir a la UE . Urge un liderazgo en Europa

Italia lanza un torpedo populista que puede hundir a la UE . Urge un liderazgo en Europa

Berlusconi italiaLa Unión Europea vuelve a verse amenazada por uno de sus miembros. Italia formará un gobierno populista que pondrá al país en el disparadero. La “eurofobia” que fomentan Liga y M5S debería servir para que aparezca un nuevo liderazgo europeo.

Extrema derecha y extrema izquierda italianas se han unido en un “Contrato para el gobierno del cambio” que, caso de cumplir sus 38 puntos programáticos, provocará un terremoto en el país, cuya onda expansiva supondrá asimismo una sacudida gigantesca que amenazará la estabilidad, la arquitectura y el proyecto mismo de construcción europea.

El denominador común que ha unido a la xenófoba y secesionista Liga (antes Liga Norte) y al populista de ultraizquierda M5S (Movimiento Cinco Estrellas), es su rechazo incondicional a la austeridad. Ésta ha sido la línea maestra marcada por la Alemania de Angela Merkel, que ha supuesto enormes sacrificios a los países del sur de Europa para contrarrestar la explosión de las burbujas financieras e inmobiliarias que agravaron la crisis proyectada a todo el mundo, especialmente a Europa, desde Estados Unidos a partir de 2008.

Matteo Salvini por la Liga y Luigi Di Maio por el M5S han incorporado al programa común los capítulos susceptibles de concitar más adhesiones populares: Di Maio exhibe la renta de ciudadanía de 780 euros mensuales para toda persona desempleada y rebaja de nuevo a 65 años la edad de jubilación, que el tecnócrata Mario Monti había elevado a los 67. Las mujeres podrán incluso hacerlo antes, a los 57 años, si han cotizado durante 35.

Por su parte, Salvini enarbola la reducción de los cinco tramos actuales en el IRPF a dos: 15% y 20% para las familias (actualmente varían entre el 23% y el 43%), y un solo tipo impositivo del 15% para las empresas.

Parecido y común empeño muestran ambos líderes en limpiar Italia de inmigrantes irregulares, auspiciando una campaña de expulsión de al menos medio millón de quienes han entrado en el país sin cumplir los habituales trámites fronterizos. Pretextan para ello que la intención que les guía es “terminar con el negocio de las mafias de la inmigración”, en el que también insinúan están implicadas, aunque sea de buena fe, las ONGs que rescatan en alta mar a los abandonados por las mafias, conscientes éstas de que las organizaciones humanitarias se encargarán de finalizar el trabajo de llevarlos a puertos italianos. En la política de expulsiones, Salvini y Di Maio también incluyen a los 40.000 gitanos que viven como nómadas y a los que se les desmantelarán los campamentos.

 

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Eurofobia, aunque rebajada

Del documento que plasma el acuerdo final han desaparecido las proclamas y peticiones más incendiarias respecto de la Unión Europea, exigidas en los tres borradores previos. No aparece, por ejemplo, la condonación gratis et amore de 250.000 millones de euros prestados por el Banco Central Europeo, tampoco la idea de salirse del euro, pero sí la pretensión de restar poderes a la Comisión Europea y concedérselos al Europarlamento.

Ambos líderes políticos copian de Donald Trump su lema de America first, y lo transforman en un Primero Italia, que se traducirá en que los servicios sociales –ayudas a la vivienda, asistencia sanitaria, guarderías, educación, etc.- solo serán asequibles a ciudadanos italianos y, con muchos requisitos, a inmigrantes y refugiados debidamente regularizados.

¿Cuánto cuesta toda esta lluvia de regalos programáticos? Liga y M5S lo cuantifican  en unos 60.000 millones de euros anuales. Pero, expertos como Carlo Cotarelli, director del Observatorio sobre las Cuentas Públicas Italianas, lo cifra en 125.000 millones, al tiempo que advierte que este es un cálculo extremadamente benigno.

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En lo que ambas formaciones populistas no se detienen es precisamente en el presunto acrecentamiento de los ingresos con los que pagar el prometido fin de la austeridad. Se limitan a enunciar genéricamente que “reducirán drásticamente el peso de la burocracia”, lucharán sin descanso contra la corrupción e impulsarán que la Justicia sea más eficaz. Es obvio que las cuentas no son el fuerte de ninguno de los dos populismos.

Su idílico programa de gobierno parte de una situación financiera cuando menos bastante delicada: Después de Grecia, Italia tiene la deuda más abultada de la Unión Europea: 2,4 billones de euros, equivalentes al 134% del PIB. Lejos de mejorar, tales dígitos podrían empeorar. Valga como aviso el meteórico ascenso de la prima de riesgo italiana, por encima de los 160 puntos básicos, es decir el doble de la española, que también sufre un nuevo agravamiento a causa de la onda expansiva del proyecto italiano del cambio.

Ambos populismos también propugnan una nueva política hacia la Rusia de Vladimir Putin, y exigen el levantamiento de las actuales sanciones que pesan sobre Moscú a raíz de la anexión de la península de Crimea y del apoyo a la secesión de las regiones ucranianas del este. Estiman no obstante que el concurso de Putin será esencial para la resolución de las crisis de Siria, Libia y Yemen.

Por si fuera poco el quebradero de cabeza que supone el reacondicionamiento de la Unión Europea al Brexit y el intento de aumentar el raquítico presupuesto comunitario plurianual, Italia, la tercera economía de la Eurozona, lanza un nuevo torpedo a la línea de flotación de la UE. Lejos de amilanarse, quizá sea una nueva ocasión para que emerjan y se asienten nuevos y verdaderos liderazgos frente a los cada vez más numerosos enemigos exteriores y adversarios interiores que ansían su ruina.

Imagen de portada: El líder de la coalición de derechas, Matteo Salvini, (i) junto al líder del partido Forza Italia, Silvio Berlusconi, (c), en el Palacio Quirinal de Roma | Agencia EFE
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