La locomotora europea no echa humo. Echa chispas

logoasoc-02No echa humo porque cumpla los criterios de Kyoto, sino porque va a ritmo lento. Y echa chispas, porque se suceden agrias discusiones políticas internas.

Alemania sufrió el año pasado la crisis económica más grave desde la fundación de la RFA en 1949; el PIB retrocedió un cinco por ciento, cinco veces más que en 1975, tras la crisis del petróleo del 73.

Las razones fueron el descenso de las exportaciones en un 15 por ciento y el recorte de las inversiones en un 20.merkel

En otoño se anunció el fin de la recesión. Esto quedó atrás, pero no la crisis económica, subrayan los analistas bancarios. Alemania salió de la crisis antes que los Estados Unidos, pero los datos del último trimestre del año vuelven a rondar el cero en crecimiento

El déficit conjunto del Estado federal, los federados y los ayuntamientos suma 77.000 millones de euros, con lo que Alemania supera el 3 por ciento de endeudamiento sobre el PIB, máximo fijado por pacto de estabilidad. Y se puede duplicar este año.

Las ciudades recortan gastos. Cierran teatros, piscinas de invierno y cortan el alumbrado de las calles. Las ganancias de las empresas han bajado como media un 17 por ciento y, por lo tanto, las tasas que perciben los ayuntamientos. Y como los recortes no bastan, acuden al endeudamiento.

 

desempleoalemaniaEn Berlín, la “vibrante” capital que ha celebrado hace poco los fastos del 20 aniversario de la caída del muro, uno de cada cinco habitantes recibe ayuda estatal. En la rica Baviera la situación es mucho mejor; sólo recibe ayuda uno de cada veinte ciudadanos.

Como Japón, Alemania sufre de un mal crónico: una débil demanda interna que se agudiza por la crisis.

Para este año las previsiones son del 1,5 por ciento de crecimiento, insuficiente para crear nuevos puestos de trabajo. Incluso, según el poderoso sindicato IG Metall, se pueden perder otros 650.000 empleos en esta rama.

En el debate sobre el presupuesto, Angela Merkel  ha propuesto superar la crisis con una “nueva manera de pensar”, pero la canciller reconoce que la debilidad económica ocupará una buena parte de los trabajos de esta legislatura,  y que solo se alcanzarán los niveles de crecimiento anteriores a la crisis en 2013.2867594

La demanda se estanca: fábricas de automóviles como Opel mandan a la mitad de la plantilla a jornada reducida; 700.0000 trabajadores se encuentran en esta situación de kurzarbeit. Una de cada cuatro empresas tiene problemas. Muchas pequeñas fábricas están al borde de la suspensión de pagos.

En estas condiciones, es irreal la promesa del gobierno de coalición democristiano- liberal, sobre todo por presiones de éste último, de acuerdo a su línea política, de rebajar los impuestos. En el seno de la nueva coalición se han registrado discusiones tormentosas.  El ala bávara de la democracia cristiana, la CSU, más conservadora, ha llegado a pedir un nuevo comienzo, una renegociación del pacto de coalición. A las  bolsas asiáticas llegaron rumores sobre la dimisión de Merkel que provocaron una caída del euro.

El ministro de hacienda alemán, Wolfgang Schäuble, no ve otra salida que retrasar, al menos hasta 2011, la rebaja de impuestos. Recortar los ingresos en 20.000 millones de euros sería demasiado para la menguada caja federal.

Según las encuestas una mayoría de ciudadanos reconoce que, a la vista de la situación, no tiene sentido aliviar la presión fiscal.

11__Merkel__Bundestag__picpropertyGaleriebild__grossEn la práctica, la democracia cristiana de Merkel estaba más cómoda gobernando en la gran coalición con el partido socialdemócrata, SPD. Ambos partidos, de amplia base, entendían las necesidades de la población. Los liberales, un partido pequeño, luchan por crecer a cualquier precio. Pero probablemente su propuesta de rebaja de impuestos no llegue a realizarse nunca.

Hay un hecho: en las elecciones generales del pasado otoño el SPD se hundió, pero la democracia cristiana consiguió sólo el 33, 8 por ciento de votos, el peor resultado desde 1949. Sólo el ascenso de los liberales permitió a Merkel mantenerse en el poder.

Ahora, la canciller ha iniciado cambios radicales en la CDU, un partido visto siempre como casero, conservador, de chaqueta-punto-lana en la época de Helmut Kohl. Merkel busca votantes en la izquierda, esa izquierda que siempre era la culpable de todo e, incluso, entre los Verdes, lo que provoca otra revuelta interna.250_0_paro-alemania

La disolución de las ideas políticas es de tal calibre que, según una encuesta de la revista Stern, uno de cada ocho alemanes piensa que Merkel podría ser una buena dirigente del partido socialdemócrata.Un partido que, tras su hundimiento, no encuentra su rumbo. Su estatus de partido de masas está amenazado. Algún dirigente habla de una refundación, aunque esto conlleva el riesgo de perder más votantes.

Merkel, que estuvo desaparecida durante las vacaciones de Navidad, emerge de nuevo. Las medidas que se han tomado para luchar contra la crisis son correctas, asegura, y Alemania saldrá más fortalecida de la actual situación. Reconoce que este año será todavía difícil, que la salida será lenta, hasta que las cosas vuelvan a mejorar.

Todo está pendiente de las elecciones de mayo en el estado federado más poblado, Renania del Norte-Westfalia. La coalición negro-amarilla de Merkel se juega la mayoría en la cámara alta, el Bundesrat, y con ella, su margen de maniobra.

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