Felipe González: "El Estado de bienestar sólo es financiable si la economía funciona", por Chelo Aparicio.

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Felipe González se ha dado este miércoles en Madrid un baño de protagonismo ante una audiencia algo nostálgica de su liderazgo. Europa debe tomar la iniciativa política para afrontar la crisis y afianzarse como sujeto político para no quedarse atrás. El ex presidente del Gobierno Felipe González ha disertado en Madrid sobre el papel de la Unión Europea en una situación de crisis que ha definido como "tsunami" y "pandemia financiera", desde una perspectiva global. Propone llegar a un pacto político, económico y social entre los Estados miembros y lanza la voz de alarma: "El Estado de bienestar sólo es financiable si la economía funciona". 

Ha sido una de las perlas que ha dejado ante el auditorio sin desgranar más elementos de juicio, consciente del valor específico de Europa como espacio de bienestar social y en pleno debate en España sobre el futuro de las pensiones. Felipe González se ha dado este miércoles en Madrid un baño de protagonismo ante una audiencia algo nostálgica de su liderazgo. Profesionales prejubilados por el ERE de RTVE, entre los que se encuentran algunas de las caras y periodistas más reconocidos de los últimos 15 años, han sido los anfitriones en un foro sobre "Los Retos de Europa" que han puesto en marcha en un nuevo impulso de su carrera.

Como líder y presidente del llamado Comité de Sabios de la Unión Europea, González ha lanzado un SOS ante la diversidad de intereses "nacionales" de los Estados miembros y ha propuesto un pacto, y que se haga "muy pronto", entre todos los agentes sociales, económicos y políticos, para una política común. "La Comisión no puede renunciar al derecho de iniciativa", ha exclamado.

"No hemos conseguido tener una política común en los últimos 20 años", lamentaba al reconocer con ello que "una parte" del periodo le atañe en su gestión. La paradoja, añadía, es que "teniendo un espacio común no se dan las directrices conjuntas por el efecto nación". "Si no existiera Europa, estaríamos unos cuantos para inventarla", repetía enfático: "Si no estuviéramos los 27 habría 12, 15, o 20 Estados buscando sinergias para enfrentarnos al desafío".

El ex presidente español ha dibujado un panorama sombrío del papel actor de la Europa actual. "Somos fuertes para pagar facturas, pero no para tomar decisiones o evitar conflictos". Se refería a la cuestión de Gaza como un ejemplo. Una falta de cohesión que ilustraba con una expresión de Kissinger. El viejo político americano se lamentaba de no saber a dónde llamar "para hablar con Europa" y en cambio sí "para hablar con Alemania", o con otro Estado de la Unión.

"Tenemos un problema", repetía a modo de latiguillo, con voz potente y buen humor. Su mensaje trataba de galvanizar el manido escepticismo. En ocasiones apelaba a Obama y en general a EEUU, que en políticas anticíclicas "ha empleado tres veces el esfuerzo de la UE". En su propuesta de pacto, el político español incluye la revisión de la Agenda de Lisboa (el programa de acción diseñado en octubre del 2000 que estableció el objetivo de convertir a la UE en la región más competitiva del mundo para el año 2010).

Su conferencia ha estado trufada de impresiones personales: "Me siento cada vez menos nacionalista" -dijo- y contaba sentirse "preocupado" por la falta de "sentido" y "orientación" en el Viejo Continente. "A algo más de un mes de las elecciones europeas" -apuntaba- "nadie se pregunta qué papel debería tener el Parlamento europeo en la crisis global". Un concepto sobre el que insistía al criticar la atribución de responsabilidad a "Zapatero o a Aguirre" en algunas manifestaciones -"¿dónde está la señora crisis?", se preguntaba-, porque "son extrechos los márgenes de las propuestas contra la crisis a nivel local".

 

Estado de bienestar

Felipe González ha destacado con cierta ironía que "el oficio de banquero es poco agradecido" y ha insistido en la importancia de preservar los sectores que funcionan y aceptar los nuevos "cuando no se ponga en riesgo los que están". Proyectos en materia energética, en los que ha alertado sobre "los costes inmensos, que no se justifican", ante inversiones que no están claras, conocida su apuesta por replantear la moratoria nuclear. "Hay que pactar las políticas económicas, la I+D+i, y la política energética y de seguridad", defendía, al mismo tiempo que asumía los déficits en educación y cierta "rigidez cultural" en las propias familias españolas para ayudar a los jóvenes en vivienda o en empleos seguros en vez de hacerlo en nuevos proyectos empresariales. "Pero la media europea en educación está por encima de la media americana", insistía con énfasis. Políticas conjuntas también en inmmigración. Felipe González ha lamentado que cada uno "vaya a África a firmar su convenio".

 

Seguridad europea: "Hacerse respetar"

El líder socialista ha sido muy crítico con el "buenismo profesional" de defender situarse al margen de la estructura militar de la OTAN "y mantenerse como parte de la estructura nacional 'no integrada' en el mando militar". Es una vieja rémora de De Gaulle, ha explicado, pero considera esta actitud como una política no ya blanda, "sino de plastilina". "Tenemos un problemilla", volvía a decir: "Pero sólo se respeta a quien se hace respetar".

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