La democracia se expresa en las urnas. Y las elecciones son la mejor forma en las que se refleja la voluntad popular. España vive hoy, tras ocho años de crisis, uno de los periodos más convulsos de nuestra historia reciente. El declive del bipartidismo PP- PSOE (que no su defunción mientras no se reforma la Ley Electoral) y la aparición de nuevos actores políticos -Podemos y Ciudadanos-, confiere a los cinco comicios electorales de 2014 y a los cuatro previsibles de este año (catalanas, generales, vascas y gallegas) una especie de segunda vuelta que puede determinar un panorama político completamente distinto. Para bien y/o para mal.
Vuelco del poder popular en municipales y autonómicas.
El vuelco de las municipales y autonómicas del 24 de mayo ha supuesto un duro castigo para el PP, perdiendo casi un 40 por 100 de su poder a pesar del apoyo puntual de Ciudadanos. Duro castigo también para el PSOE que aun perdiendo millón y medio de votos consiguió un gran poder municipal y territorial al pactar con Podemos y sus Mareas.
Las alianzas PSOE/Podemos/Ahora-Madrid (alcaldesa Manuela Carmena) y Barcelona en Común/ Ana Colau) han posibilitado gobiernos radicales que, tras varios meses de gestión no han tomado decisiones revolucionarias para crear empleo o mejorar l calidad de vida de los ciudadanos pero sí populistas.
Cataluña: el reto es la secesión.
Las elecciones del 27S (52 por 100 de los votos en contra de la secesión frente al 53 por 100 de escaños) han dividido la sociedad catalana de parte a parte. Los secesionistas no han roto España todavía pero han destrozado la convivencia para veinte años; han hundido a Convergencia, a Unió y al PP -el PSC ya estaba hundido allí- y a la CUP.
El estado de la Unión en la tertulia de Europa en suma, con José Ignacio Torreblanca, director del European Council of Foreign Relations
Un viejo anuncio de la televisión en blanco y negro exponía el problema: ¿dolor, fiebre, enfriamientos? La respuesta llegaba rápida y contundentemente en forma de combinado de aspirina: ¡Okal!, era la solución.
Cuando se habla de los males de Europa la respuesta de políticos y expertos, más de aquellos que de éstos, suele ser : ¡ Más Europa!, sin que se sepa muy bien que es lo que significa. Sobre todo, teniendo en cuenta que la Unión prefirió la ampliación al Este antes que profundizar las instituciones comunes.
En nuestra querida Europa, se dice continuamente en los medios de comunicación, sufrimos en los últimos meses y años un mal o muchos males multiorgánicos que amenazan con dejarnos en la cuneta de la historia: tras la crisis del 2008, el abismo entre el Norte austero y el Sur despilfarrador, el terremoto político-financiero de Grecia, un pequeño país que representa apenas un 2% del PIB global y que según algunos iba a llevarse por delante todo el continente, la llegada masiva de refugiados, (un fracaso de Europa, dicen los medios, que no apuntan la solución), los atentados en Francia, las “amenazas” en Bélgica que paralizan la capital comunitaria, la suspensión de Schengen, la posible salida del Reino Unido, la desafección creciente de los ciudadanos...
La tertulia de Europa en suma con Jesús Núñez Villaverde, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria y Nuria Díaz de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.
Núñez Villaverde se califica de europeísta, pero crítico. Sostiene que acoger a los refugiado no es una cuestión de altruismo, sino una obligación; hay que ayudar al que huye de una guerra. Es vergonzosa, pues, la subasta de refugiados entre los diferentes países. Necesitamos a la UE, dice, para resolver los grandes problemas internacionales, lo que no puede acometer un Estado aislado.
Además, sostiene, en la UE somos unos 500 millones de habitantes y los 160.000 acogidos son una proporción ínfima. Turquía y Jordania están mucho más saturadas que nosotros.
El experto afirma que deberíamos adoptar una política de “egoísmo inteligente”, con derechos y deberes. El problema no es que lleguen refugiados, sino que no lleguen, porque tenemos un grave envejecimiento de población en la UE y necesitamos millones de inmigrantes.
Nuñez Villaverde expone lo complejo de la situación siria, con unos 7.000 grupos armados de “rebeldes”, de todos los pelajes, donde está en juego el liderazgo regional entre sunníes y chiíes, y la hegemonía internacional entre Rusia y EEUU. Putin ayuda a Basar el Asad y juega de nuevo la carta de Ucrania. Occidente está con los “ rebeles” y Arabia Saudí y Emiratos del Golfo con el E.I. En la medida en que no haya una solución a esta crisis, seguirá la llegada de refugiados. Y no basta con una solución militar.
Por otra parte, afirma, la UE debe evitar tomar como ejemplo a España que, para evitar la llegada de refugiados llenó los bolsillos de los dirigentes africanos.
Nuria Díaz considera que no es posible saber cuantos refugiados pueden llegar. Habría que conseguir que su llegada se hiciera de manera regulada, que consiguieran visado y asilo antes de iniciar el viaje. Debería haber, afirma, una política global de asilo teniendo en cuenta los derechos humanos. Ahora pedimos a Turquía que retenga a los refugiados a cambio de dinero y de la vaga promesa de retomar las negociaciones para su adhesión. Y está claro que levantar vallas como se ha hecho entre Marruecos y España, no sirve.
En la tertulia se plantea el problema de la política de asilo, porque se puede dar ese estatuto a los sirios, pero no a subsaharianos que también huyen y se pueden crear refugiados de 1ª y de 2ª.
Sigue entretanto la imposible partida a tres bandas, Damasco-Irán-Rusia contra rebeldes-EEUU por un lado y Estado Islámico-países del Golfo por otro, y, de paso, todos contra todos, con los kurdos al fondo, lo que provoca y seguirá provocando la llegada masiva de refugiados, sobre todo de Turquía a Grecia, a un ritmo de unos 10.000 por día. La Unión insiste en que los que huyen pidan asilo en el primer país de llegada, como marcan los acuerdos de Dublín, pero los refugiados siguen su camino con un objetivo principal, Alemania. La canciller Merkel contribuyó al efecto llamada con su posición de apertura de primeros de agosto, pese la las protestas de sus aliados bávaros. Hoy la democracia cristiana merkeliana retrocede en las encuestas. A finales de año puede haberse rebasado el millón de refugiados en ese país. Las capacidades de muchas ciudades alemanas están al límite, la justicia no puede tramitar las decenas de miles de expedientes de asilo. Los costos harán subir los impuestos. Entretanto se dan situaciones surrealistas con la del muy progresista Ayuntamiento de Madrid que, sin que se sepa que haya acogido a un refugiado, exhibe en Cibeles esa pancarta de Welcome Refugees. Patético, señala un tertuliano.
Esta crisis, junto a la del euro, sostiene un participante, está poniendo en juego los fundamentos de la Unión. Si la UE, que es un gigante económico, no puede asumir esta llegada de refugiados, ¿para qué queremos Europa?, pregunta otro tertuliano. Nada nuevo. Europa nunca ha sido una historia de éxito sostiene Alfonso Sánchez, ex corresponsal en nuestra capital común.