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La izquierda en Europa

Por Daniel Peral

La tertulia de Europa en Suma con Ramón Jáuregui, eurodiputado socialista.

F1

Pinta mal la situación para la izquierda en Europa. Hay elecciones en varios países y las encuestas no son muy positivas.

En Francia, reconoce Jáuregui, para las presidenciales hay nada menos que siete precandidatos de la izquierda frente a uno de la derecha, Fillon, y la ultra Le Pen. Ésta, además, se apoya en los barrios populares y en la banliue.

En Austria, el 80% de los obreros han votado a un candidato de la extrema derecha. En el Reino Unido hemos visto como los barrios obreros han votado a favor del Brexit. Ahora, habría que añadir, el socialista Corbyn, que hizo una débil campaña contra el Brexit, se apunta ahora a la salida de la Unión y apoya el recorte de la entrada de extranjeros porque lo “pide” la población. El caso es conseguir votos.

En Alemania, en las generales de otoño, la ultraderecha de Alternativa por Alemania puede entrar en el Bundestag y complicar el mapa político, dificultar una hipotética coalición entre el SPD, la Izquierda y los Verdes.

Y en la Unión, los tres dirigentes, de la Comisión, del Consejo y del Parlamento, son del Partido Popular europeo tras la salida de la presidencia de la cámara del socialdemócrata Martin Schulz.

Efectivamente, dice el eurodiputado socialista, tenemos una gran contradicción, hay que adaptarse a un mundo en cambio con constantes contradicciones. Ahora tenemos a un señor como Trump que quiere impedir el libre comercio. Nos han cambiado el tapete, el escenario de juego que era el Estado-Nación y ahora hay mesas supranacionales, es un marco distinto de grandes decisiones. La globalización produce resultados perniciosos sobre lo que habíamos construido con el ideario socialdemócrata, pone en juego esas conquistas. Cierto es que la igualdad en el mundo ha aumentado, que millones de personas han salido de la miseria, pero eso ha devaluado el modelo social en Occidente. La competencia devalúa los salarios, sobre todo de los menos cualificados. Ese 60% de la población compite con un “ejército laboral mundial” y aquí ha aumentado la desigualdad y se han recortado las condiciones sociales y laborales.

Toledo, tenemos un problema

Por Alonso Mahíllo

El futuro de las pensiones en la tertulia de Europa en suma con Valeriano Gómez, profesor de economía y exministro de Trabajo con J.L.R. ZapateroDSC 4777

Sí, tenemos un problema muy serio, pero no en Houston ni en el espacio, sino aquí en la Tierra, y más en concreto en nuestro país. Hay una llamada urgente al Pacto de Toledo, nacido hace 20 años como observatorio capaz de identificar en cada momento los problemas de la Seguridad Social.

De momento tenemos 10 millones de pensionistas y 17,5 millones de empleados. Valeriano Gómez echa cuentas: como se destina a pagar las pensiones aproximadamente un tercio de los ingresos de los que trabajan, esto nos da para atender a 7,5 millones de jubilados. Hay un gran agujero.

Pero el problema se agrava, afirma, porque cada vez vivimos más de media. Afortunadamente, el salario de los que cotizan es superior a lo que cobran muchos pensionistas.

El horizonte es oscuro. Todos los que sean pensionistas en 2050 ya han nacido, asegura el exministro de Trabajo, y serán unos 15 millones de personas, como indica la demografía. Sabemos también, añade, que a partir del 2050 no seguirá aumentando el número de pensionistas porque la natalidad comenzó a bajar en 1985.

Lo que no se sabe es cuantos empleados habrá en esa fecha. De momento, ingresamos para pensiones 10 puntos de PIB y gastamos 12, el agujero. Y hay que tener en cuenta que en Europa, países similares, como Alemania, Francia o Italia gastan más, entre 14 y 15 puntos del PIB, es decir, que estamos en la banda baja.

Pero, poco a poco, el agujero se irá agrandando, iremos gastando más, acercándonos al 14%. Cada diez años, la esperanza de vida crece otros dos años. Dentro de medio siglo la esperanza de vida será 10 años superior a la actual, con lo cual habría que repartir lo que hay, menos dinero para más gente. Otra salida sería trabajar más tiempo, jubilarse más tarde, como ha sucedido siempre a lo largo de la Historia: los menos viejos deben sostener a los más mayores.

¿El federalismo europeo? Bien, gracias.

Por Alonso Mahíllo

La tertulia de Europa en suma sobre el estado actual del federalismo en la Unión, con el Catedrático de Relaciones Internacionales y ex decano de Políticas de la Complutense, Patxi Aldecoa.

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Antes que nada, first of all, como dicen los anglosajones, hay que advertir que Patxi Aldecoa, muy activo en Europa en suma, es, no sólo un ferviente europeísta, sino que, además, es muy optimista.

Hay que subrayar, indica el catedrático, que la desafección hacia Europa, hacia el proceso de integración europeo, es menor que la que hay, por ejemplo en España, hacia las instituciones, por no hablar de lo que sucede en numerosos países de la Unión: Reino Unido, Holanda o Austria. En parte, reconoce, eso se debe a una serie de medidas innecesarias para atajar la crisis.

En realidad, insiste, el proyecto federal está en fase muy avanzada, pocos podíamos pensar hace décadas que estuviéramos en este punto.

Pensábamos, añade, que la defensa del territorio y de las fronteras iba a ser siempre competencia de los Estados y eso está desapareciendo. Estamos hablando de pasos enormes en la estrategia de política exterior y de seguridad común. Tenemos una diplomacia europea, común. Italia y Francia ya han cerrado decenas de embajadas, que han pasado a la Unión.

En España, comenta, quizá nos invade un cierto europesimismo, pero en Europa la sensación es de avance; en términos académicos nadie duda que somos una Federación. En realidad, subraya, todos los grandes Estados del mundo son federales, si exceptuamos China o Francia, y Europa no debería ser menos.

lobobueno2