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Toledo, tenemos un problema

Por Alonso Mahíllo

El futuro de las pensiones en la tertulia de Europa en suma con Valeriano Gómez, profesor de economía y exministro de Trabajo con J.L.R. ZapateroDSC 4777

Sí, tenemos un problema muy serio, pero no en Houston ni en el espacio, sino aquí en la Tierra, y más en concreto en nuestro país. Hay una llamada urgente al Pacto de Toledo, nacido hace 20 años como observatorio capaz de identificar en cada momento los problemas de la Seguridad Social.

De momento tenemos 10 millones de pensionistas y 17,5 millones de empleados. Valeriano Gómez echa cuentas: como se destina a pagar las pensiones aproximadamente un tercio de los ingresos de los que trabajan, esto nos da para atender a 7,5 millones de jubilados. Hay un gran agujero.

Pero el problema se agrava, afirma, porque cada vez vivimos más de media. Afortunadamente, el salario de los que cotizan es superior a lo que cobran muchos pensionistas.

El horizonte es oscuro. Todos los que sean pensionistas en 2050 ya han nacido, asegura el exministro de Trabajo, y serán unos 15 millones de personas, como indica la demografía. Sabemos también, añade, que a partir del 2050 no seguirá aumentando el número de pensionistas porque la natalidad comenzó a bajar en 1985.

Lo que no se sabe es cuantos empleados habrá en esa fecha. De momento, ingresamos para pensiones 10 puntos de PIB y gastamos 12, el agujero. Y hay que tener en cuenta que en Europa, países similares, como Alemania, Francia o Italia gastan más, entre 14 y 15 puntos del PIB, es decir, que estamos en la banda baja.

Pero, poco a poco, el agujero se irá agrandando, iremos gastando más, acercándonos al 14%. Cada diez años, la esperanza de vida crece otros dos años. Dentro de medio siglo la esperanza de vida será 10 años superior a la actual, con lo cual habría que repartir lo que hay, menos dinero para más gente. Otra salida sería trabajar más tiempo, jubilarse más tarde, como ha sucedido siempre a lo largo de la Historia: los menos viejos deben sostener a los más mayores.

¿El federalismo europeo? Bien, gracias.

Por Alonso Mahíllo

La tertulia de Europa en suma sobre el estado actual del federalismo en la Unión, con el Catedrático de Relaciones Internacionales y ex decano de Políticas de la Complutense, Patxi Aldecoa.

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Antes que nada, first of all, como dicen los anglosajones, hay que advertir que Patxi Aldecoa, muy activo en Europa en suma, es, no sólo un ferviente europeísta, sino que, además, es muy optimista.

Hay que subrayar, indica el catedrático, que la desafección hacia Europa, hacia el proceso de integración europeo, es menor que la que hay, por ejemplo en España, hacia las instituciones, por no hablar de lo que sucede en numerosos países de la Unión: Reino Unido, Holanda o Austria. En parte, reconoce, eso se debe a una serie de medidas innecesarias para atajar la crisis.

En realidad, insiste, el proyecto federal está en fase muy avanzada, pocos podíamos pensar hace décadas que estuviéramos en este punto.

Pensábamos, añade, que la defensa del territorio y de las fronteras iba a ser siempre competencia de los Estados y eso está desapareciendo. Estamos hablando de pasos enormes en la estrategia de política exterior y de seguridad común. Tenemos una diplomacia europea, común. Italia y Francia ya han cerrado decenas de embajadas, que han pasado a la Unión.

En España, comenta, quizá nos invade un cierto europesimismo, pero en Europa la sensación es de avance; en términos académicos nadie duda que somos una Federación. En realidad, subraya, todos los grandes Estados del mundo son federales, si exceptuamos China o Francia, y Europa no debería ser menos.

¿Té, té y qué?

Por Alonso Mahíllo

El oscuro y temido TTIP, en la tertulia de Europa en suma con el analista de la representación de la UE en España Jochen Müller

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Pongamos que tenemos un barco con una carga de aceitunas en el Puerto de Algeciras con destino a los Estados Unidos. Pasa un control y hoy, tal como están las regulaciones, al llegar a un puerto norteamericano, tiene que pasar otro, prácticamente idéntico. Esto es lo que eliminaría el TTIP, con el ahorro que esto supone, sostiene como ejemplo Jochen Müller. Y así en otros muchos apartados.

La Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones, conocido por sus siglas en inglés, TTIP, un tratado de liberalización del comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, está en boca, quizá no en la de todos en estos tiempos difíciles, pero sí en la de muchos.

Se ha negociado en completo secreto. Desde junio de 2013, la Comisión Europea, el Gobierno estadounidense y los grandes lobbies empresariales se reúnen para negociar las condiciones del Tratado sin dar cuenta de lo que se habla.

Y gran parte de la oposición viene, precisamente, por la opacidad de lo negociado,

Lo cierto es que, al negociar en secreto, sin dar a conocer nada del contenido, la UE ha perdido la batalla de la “narrativa”; la han ganado de cara a la opinión pública los que se oponen. “Si negocian en secreto, es que tienen algo que ocultar”, dice la voz de la calle

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