El pasado fin de semana los islandeses dieron un portazo a la Unión Europea mediante un referéndum en el que rechazaron el inicio del proceso de adhesión. El noroeste de la isla, pesquero y agrícola, se impuso por un estrecho margen al sur urbanita de Reikiavik, donde el sí tampoco alcanzó el respaldo entusiasta que las autoridades de Bruselas esperaban.