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El príncipe regente de Liechtenstein vetó recientemente una ley emanada del Parlamento que reformaba cómo se trata en este pequeño país la interrupción voluntaria del embarazo. Este pequeño Estado constituye una singular anomalía política.
Liechtenstein tiene apenas unos 160 kilómetros cuadrados y poco más de 40.000 habitantes, pero su sistema constitucional plantea una cuestión de enorme interés para la ciencia política europea: ¿Cuánto poder debe conservar un jefe de Estado hereditario en una democracia contemporánea?


