La Orfandad Mediática De La Unión Europea

Los medios de comunicación son pieza clave para la articulación de una comunidad de ciudadanos. De ahí la anomalía que supone la orfandad mediática de la UE, resultado de la inexistencia de medios informativos que merezcan llamarse europeos, es decir, que tengan presencia relevante en todo el ámbito geográfico, político, social y económico integrado por los países miembros. Es paradójico, aunque tal vez no, que los más próximos al cumplimiento de las condiciones sine qua non de europeidad —entre las cuales figura la observancia de una cierta neutralidad multidireccional— sean algunos medios informativos norteamericanos. Ese fue el caso del Internacional Herald Tribune, ahora transmutado en The New York Times, o el de la cadena televisiva CNN.
Entre los medios radicados en nuestro continente se pudo pensar que el Financial Times o la BBC desempeñarían también ese papel, pero llegado el momento han acabado enseñando su bandera británica y en cuanto al proyecto de Euronews digamos que es la demostración del abandono de los afanes por impulsar una constelación mediática que fuera capaz de escrutar con toda exigencia a la UE y de emplazarla desde una perspectiva comunitaria sin adherencias nacionales desnaturalizadoras.
Complejidad de un espacio plurilingüístico
El puzle lingüístico de la UE añade dificultades de circulación para los medios que pretendieran expandirse y ser accesibles en igualdad de condiciones en todo el entorno europeo. Unas dificultades atemperadas por el fenómeno espontáneo de la adopción del inglés como lengua vehicular. Podría pensarse que el Brexit, la retirada del Reino Unido que se está negociando en Bruselas, pudiera dejar a ese idioma sin asidero institucional para continuar siendo lengua oficial, habida cuenta de que ya no lo sería de ninguno de los restantes países miembros del Club. Pero, por el contrario, esa condición de idioma exento sin país valedor podría potenciar su funcionalidad como recurso instrumental, porque su uso en absoluto representaría concesión o ventaja para cualquiera de los usuarios, al haber dejado de ser idioma propio de ninguno de ellos.


Los servicios públicos multimedia no pueden reemplazar a las redes sociales, pero deben ser una alternativa democrática, como sustentadores de un espacio digital común, un ciberespacio común, que reconstruya la esfera pública fragmentada.
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Rusia tiene como objetivo desestabilizar Europa y desmotivar el voto en las elecciones de 2019. A las noticias falsas se unen ahora los fake videos, que pretenden transformar la opinión pública. La UE quiere lanzar una gigantesca campaña de comunicación.
El derribo de la radiotelevisión pública en Suiza habría sido un mazazo para el pluralismo y también contra la democracia en Europa. Afortunadamente, en el referéndum celebrado el 4 de marzo, los suizos –por una mayoría notable, 71,6%- han rechazado anular el canon o impuesto que pagan para el mantenimiento de los servicios públicos de radio y televisión.
ECFR