Publicado originalmente en esglobal.org
Una década después de su declaración de independencia, Kosovo sigue atrapado entre el limbo político y el bucle diplomático.
En los tiempos de la Yugoslavia socialista los servicios públicos se hacían cargo de las tareas de mantenimiento de los edificios que, en su mayoría, estaban en manos de las cooperativas de vivienda. Con las privatizaciones y la desintegración del país, cada propietario se hizo cargo de su piso y el funcionamiento de los ascensores y el telefonillo, el arreglo de la fachada, la limpieza de las escaleras y el adecentamiento de los buzones de correo dependió por primera vez de la comunidad de vecinos. No debe resultar extraño, por tanto, que el aspecto de las zonas comunes, en muchos edificios del espacio exyugoslavo, deje mucho que desear en relación al interior de las casas, que luce según el buen criterio individual y el dinero que haya en la cuenta corriente. Nunca fue fácil lograr la armonía desde el primer día en una comunidad de vecinos.
Cuando el Parlamento kosovar declaró la independencia, una broma tuvo su eco en Prístina sobre el símbolo elegido para tal ocasión. En una imagen reproducida mundialmente, Hashim Thaçi, hoy presidente, entonces primer ministro, junto a Fatmir Sejdiu, estuvieron posando menesterosos delante de las cámaras con unos marcadores negros frente a unas letras grandes y amarillas donde ponía “Newborn”. El que preguntara a los locales por qué no habían elegido una frase en albanés, tal vez se encontrara de bruces con algo del sarcasmo típicamente local: “en Kosovo no solo había albaneses, serbios, goranis, romaníes… Sino también alemanes, estadounidenses, italianos, austriacos, franceses, belgas, ingleses, holandeses, portugueses…” Diez años después de aquella declaración y casi veinte después del fin de la guerra, Kosovo sigue instalado en su limbo político particular.



Movilización de los periodistas de la ATS el 30 de enero, frente a la sede del Gobierno, en Berna, durante su huelga ilmitada (foto Syndicom).En un país, Suiza, donde la paz social parece tener la fuerza de un mandamiento bíblico y donde las huelgas se pueden contar con los dedos de una mano, los periodistas de la ATS (agencia nacional, o literalmente, Agencia Telegráfica Suiza, iniciaron esta última semana de enero de 2018 un paro por tiempo indeterminado. En el fondo, se trata –una vez más- de una lucha por la información como bien público y no como simple mercancía.
Tal día como hoy, hace medio siglo, el 25 de enero de 1968, la Universidad Católica de Lovaina (UCL, en Bélgica), fue escenario de violentos incidentes. La expulsión de la UCL de los profesores y estudiantes de lengua francesa estaba en marcha, tras una larga serie de enfrentamientos políticos entre francófonos y flamencos.
El brexit tendrá muchas consecuencias. Una de ellas, que el Reino Unido dejará de elegir diputados al Parlamento Europeo, en el que cuenta con 73 miembros. ¿Qué pasará con esos escaños?
Son muchos los países en diferentes partes del globo que este año votan, Brasil, Colombia, Rusia, Hungría, México o Irak, además de las mid-term en EE UU, pero son solo alguno de ellos. He aquí los 13 lugares que este año celebrarán elecciones a las que es mejor no perder de vista por el interés nacional e internacional que suscitan.
Llevamos semanas leyendo anuncios sobre el principio de acuerdo de salida alcanzado por el Gobierno de Londres con Bruselas y, como consecuencia, sobre la decisión del Consejo Europeo de considerar que se han registrado progresos suficientes para abrir conversaciones a propósito de la futura relación entre la UE y el Reino Unido tras el abandono británico.
El populismo vuelve a amenazar a Europa, esta vez de la mano del independentismo catalán. La UE comenzó a construirse tras la II Guerra Mundial para mantener la paz y luchar contra los nacionalismos que llevaron a los campos de batalla. Los Padres Fundadores buscaron la superación del conflicto con respeto a valores como la libertad, la democracia, la igualdad y el Estado de derecho. Europa teme que Cataluña pueda abrir la caja de Pandora secesionista porque amenazaría su construcción.
