Aquel verano de hace 50 años, yo era un adolescente que vivía en un apartado lugar de Extremadura (España). No había prácticamente nada de turismo por aquellos lugares. Todo era muy primitivo. La dictadura de Franco seguía en pie como si la guerra civil acabara de terminar.
Nuestros pueblos eran como reservas indias rodeadas por altaneros rostros pálidos. Los escenarios del salvaje Oeste y de la ciudad-sin-ley, que veíamos en el cine, eran perfectamente comprensibles para quienes utilizábamos caballos y mulos para subir al monte, para quienes veíamos con frecuencia armas de caza (o las de la Guardia Civil) y teníamos presentes los efectos de la guerra civil, aunque no la hubiéramos conocido personalmente. En mi pueblo, había un calabozo público con ventana de rejas abierta a la plaza. Todo eso y las relaciones sociales sugerían violencia más o menos subyacente. Casi no había televisores en las casas (sólo unos pocos) y contábamos las ocasiones en que mirábamos la tele en dos o tres bares.


El 

Angela Merkel ha aparcado la crisis del Gobierno alemán pero ha renunciado, al igual que la propia Unión Europea, a los grandes valores de solidaridad, respeto y dignidad. El desafío migratorio ha afectado a los cimientos comunitarios y está lejos de resolverse.
Lo leen los periodistas una y otra vez, al derecho y al revés, y eso que el idioma alemán es muy preciso, sobre todo en cuestiones jurídicas. Pues nada, no entienden nada.
Y lo hemos visto ahora crudamente con la política de inmigración y asilo. El acuerdo de la pasada cumbre, por llamarlo de alguna manera, salva la cara los líderes más antieuropeos de Italia o el grupo de Visegrado, sin perder de vista a Holanda, Austria o Dinamarca. Lo que quieran o puedan hacer será siempre voluntario. Ellos son, sin duda, triunfadores y vuelven a casa entre vítores.
La Comisión Europea propuso una reforma de la normativa sobre derechos de autor el 14 de septiembre de 2016. En la Directiva propuesta se actualiza el conjunto existente de normas sobre derechos de autor para adecuarlas a un mercado único digital que funcione correctamente.