Caen las ventas mundiales, sobre todo en los grandes mercados, EEUU y China

Hace unos años, una marca alemana decía escuetamente en el anuncio de uno de sus coches: Ágil, fiable, seguro. Alemán. Nada menos que alemán. Con eso lo decía todo. Irrompible, nada que ver con los flojuchos coches franceses, hechos para la clase media, blandos de suspensión y de asientos, flojos de chapa, para llevar la baguette y poco más. O los italianos, bellísimos pero frágiles, según decía la tradición oral antes del forocoches.com. (Conduzco coches italianos desde hace dos décadas y nunca me han dejado tirado, toco madera, pero he visto en la carretera a muchos arrogantes coches teutones esperando a la grúa) De los coches británicos no hablamos, simplemente porque no existen: Rolls Royce y Mini son de BMW, Bentley de VW (la industria alemana ganó la postguerra), y Jaguar y Rover son de la india Tata. ¡Viva el Brexit, que les va convertir de nuevo en una superpotencia!


Aunque no lo parezca, los alemanes tienen sentido del humor. Un periodista de un sesudo semanario decía, comentando los resultados de las elecciones del domingo 1 de septiembre en los Estados federados de Brandenburgo y Sajonia, en la antigua RDA, que los resultados no eran tan malos, que la ultraderechista y ultranacionalista Alternativa para Alemania no había alcanzado el primer puesto en ambos como se temía. No, el SPD y la CDU han quedado los primeros respectivamente, pero con la AfD en el cogote. No, no es tan malo. Pero, ¿se imaginan a VOX consiguiendo el 27 % en una comunidad autónoma española, como ha hecho la AfD en Sajonia, o el 24 en Brandenburgo? Estaríamos aquí todos tirándonos de los pelos ante el ascenso de una formación nueva, como VOX, pero mucho más dura, mucho más seria y mucho más peligrosa que los populistas ultraderechistas españoles.
El nuevo primer ministro del Reino Unido ha prometido salir de la Unión Europea, volver a unir al país y vencer al laborista Jeremy Corbyn.
La prensa británica y estadounidense es simpática cuando habla de Irán. Simpática por decir algo.
La canciller alemana ha cumplido 65 años este 17 de julio. A esa edad muchos están o estamos jubilados, o nos han sacado de la circulación mucho antes.
Bill Clinton decía aquello de “es la economía, estúpido” Aquí se trata del procedimiento para elegir a la presidenta de la Comisión, no de la persona.

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