Publicado originalmente en El Confidencial.
En esos años de transición y consolidación de la democracia, los partidos tenían jefes de prensa, que canalizaban la comunicación entre periodistas y políticos.
El encanallamiento que se ha instalado en la clase política, el guerracivilismo de los que se han apropiado de la bandera de todos, el odio que rezuman las redes por uno y otro flanco del espectro político, la manera de conjugar los pronombre personales (el “y tú más”, el “ellos o nosotros”), el juego irresponsable de intentar tirar el Gobierno en la calle por encima de la decisión de los ciudadanos en las urnas, la incontinencia verbal, la carencia de pudor a la hora de mentir sin temor a la hemeroteca o a los verificadores o llamar asesino y criminal al Ejecutivo y responsabilizarlo de los miles de muertos de la pandemia… Hemos superado todos los límites imaginables. Los líderes políticos y los periodistas amigos han sobrepasado todos los límites de lo que una legítima crítica al Gobierno aconseja. Razonablemente. En una democracia consolidada. Entre ciudadanos libres e iguales. ¿Quién lo parará?


Publicado originalmente en Atalayar.com.
Tras la peste de Londres, 1665: « No fue el menor de nuestros infortunios que, una vez terminada la epidemia, no terminara el espíritu de rencillas y discordias, de difamación y de reproches, que para decir verdad ya había sido el gran perturbador de la nación ». Lo escribió el gran Daniel Defoe en su exhaustivo Diario del Año de la Peste, publicado en 1722, meses después de que Inglaterra se alarmara de nuevo por las noticias de un brote surgido entonces en Marsella.
LAS MEDIDAS APROBADAS HASTA AHORA POR LA UNIÓN EUROPEA SE ELEVAN A 540.000 MILLONES DE EUROS
Stefan Löfven ha resistido todas las presiones. El socialdemócrata primer ministro sueco no ha cedido a los llamamientos de la oposición ni a los consejos de un nutrido grupo de científicos. Su inalterable línea política se ha mantenido incólume a lo largo de todo el tiempo que llevamos de pandemia, a pesar de las advertencias de quienes le mostraban otra praxis para combatirla.
El Pacto que liderará la transición ecológica en Europa tiene la oportunidad de incorporar las lecciones aprendidas de la pandemia del coronavirus, así como plantear respuestas estratégicas que contribuyan al cambio de modelo político, económico y social que hoy más que nunca necesitamos.
La peste negra socavó los cimientos socioeconómicos del mundo medieval, cuestionó las autoridades, favoreció los movimientos de introspección religiosa, pero también una ola de gozo y excesos. Posiblemente fue uno de los vectores que condujeron al Renacimiento.
¿Qué quedará cuando salgamos de casa o del hospital, cuando lo peor de la pandemia pase?. Proliferan los comentarios rápidos del todo o nada cambiará tras las secuelas individuales y colectivas de tan repentina y dramática experiencia en tan corto plazo. Un despertar de pesadilla del “delirio de omnipotencia“, lo califica el Papa Francisco. Pero escasean tanto las certezas que, tras sortear la enfermedad o el duelo, la mayor angustia es la incertidumbre total sobre la vida tal como lo hemos conocido hasta ahora: desde el trabajo hasta las relaciones sociales, nacionales o internacionales.