Lo de Holanda es curioso.

La tertulia de Europa en suma sobre las elecciones en Holanda con Jan Bok, historiador y filósofo de la Universidad Erasmus de Rotterdam.

DSC 5283Primero, hay que saber siempre de que país estamos hablando. Holanda, un país pequeño de apenas 17 millones de habitantes, con una gran parte de su territorio ganado al mar, es la economía número 18 del mundo.

Con una población que es un tercio de la española tiene un PIB   tres cuartos del español, 750.000 millones de euros. Su productividad es de las más altas de la Unión. Su renta per cápita, casi 50.000 euros; es uno de los primeros países del mundo en la lista de riqueza. El paro, de apenas el 5%. El crecimiento en las últimas décadas entre el 2 y el 4% anual.

Los alemanes, grandes comedores de patatas, comen, sobre todo, patatas holandesas. En cada esquina nos encontramos con una tienda de flores y tiestos que vienen, invariablemente, de Holanda. Rotterdam es el puerto de Europa, etc., etc.

Holanda es, además, un paraíso fiscal encubierto con empresas-buzón que remiten a las Antillas holandesas, libres de impuestos. La sueca Ikea no tiene su sede en el país nórdico sino en Holanda, donde a través de dos “fundaciones” va dando saltos hasta evitar los impuestos, para irritación de Bruselas.

Pese a estos datos, que causarían la envidia de los países del sur de Europa, los neerlandeses están enfadados o más bien cabreados. Uno de los fundadores del Mercado Común, es hoy de los que más apuestan porque Bruselas devuelva poderes a los Estados.

El año pasado votaron en contra del acuerdo de asociación entre la Unión y Ucrania.

Peor aún, se muestran dispuestos a elegir como primer partido en las elecciones de 15 de Marzo, eso sí, sin mayoría, al PVV del ultranacionalista y populista, pero sobre todo anti Islam, Geert Wilders, que conseguiría, según las encuestas, 30 de los 150 escaños del Parlamento.

Su programa tiene una página, once puntos y un titular como el del señor del tupé rubio que ganó al otro lado del Atlántico: "Holanda tiene que ser nuestra". En realidad, él es el Partido, el programa. Quiere prohibir el Islam, las mezquitas, el Corán, al que llama el Mein Kampf de los musulmanes, salir de la UE, cerrar las fronteras y aumentar el gasto militar. Los sondeos le respaldan.

hh 49825783 1280x853Wilders no da ruedas de prensa, vive en un lugar secreto, va escoltado siempre por la policía por temor a atentados o a que le den una hostia (tercera acepción del diccionario de la RAE). Su mensaje es sencillo, pero muy repetitivo. Machaca una idea: los musulmanes tienen la culpa.

En este mundo de post-verdades, los bulos funcionan. El que circula por Holanda es que hay una “invasión“ musulmana, que representaría el 20% de la población, cuando es realidades es un 5%.

Pero, ¿por qué le votan los ciudadanos de un país tan rico y tan educado?

Jan Bok estima que Wilders recoge los votos irritados de diversos sectores de la población:

De trabajadores que perdieron el empleo y que cuando lo han recuperado ganan menos.

De estudiantes que ya no tienen becas y que tienen que pedir un préstamo.

De gente que ve como la inmigración ha llegado a su barrio y bajan los precios de las viviendas.

De los padres que creen que sus hijos van a vivir peor que ellos.

De gente acomodada que dice que hay que actuar.

De los inmigrantes nacionalizados que no quieren más inmigración.

Incluso de musulmanes que están en contra de los radicales.

De los que dicen que la Europa del norte es trabajadora y que los del sur somos unos vagos.

De los que piensan que el florín holandés entró en el euro con un cambio bajo.

imagen sin titulo 3En definitiva, como todos los populistas, Wilders recoge la malaise general que se extiende, en este mundo global, por los países desarrollados, totalmente inseguros en los intentos de salir de la crisis.

Wilders es un tipo listo, reconoce Jan Bok; no es universitario, es autodidacta. Trabajó en la Seguridad Social holandesa y ahí, se dice, detectó los fraudes, los abusos contra el Estado del bienestar.

Entra en el Ayuntamiento de Utrecht con el Partido de la Libertad y la Democracia, VVD, pero en 2004 rompe con él, por estar en contra de las negociaciones para la adhesión de Turquía. Ve que hay un espacio a la derecha y funda su Partido de la Libertad, PVV. Donde otros han fracasado, él triunfa. La primera vez que concurre a las elecciones, en 2006, consigue 9 escaños. En 2010 pasa a 24.

Ha ido cambiando su programa, primero era el no al Islam; ahora, el no al euro. Su votantes dicen que no es populista, sino alguien que escucha al pueblo. Pero lo que no se podía imaginar en un país tan abierto como Holanda, ahora lo dicen más y más políticos, subraya Jan Bok.

Primero era ultraliberal, quería recortar los beneficios del Estado del bienestar; ahora lo defiende, pero condena los abusos por parte de los inmigrantes. En realidad, Wilders es un cóctel: asegura que es extremo-realista, tiene tintes socialdemócratas, defiende los derechos de las mujeres y no es anti-gay. Ferviente partidario de Israel, vivió allí dos años y ha viajado a ese país en 40 ocasiones.

Ha sido estudiado por los antropólogos. Como su madre viene de Indonesia, antigua colonia holandesa, y él no tiene ocho apellidos neerlandeses, tiene que aparentar ser más nacionalista que nadie.

Los que le votan reconocen que su retórica es exagerada, comenta Jan Bok, no comparten totalmente su ideología. Incluso dicen que no le quieren ver como primer ministro, pero también afirman que no se ven representados por los otros partidos.

De hecho la vida política holandesa ha estado marcada en las últimas décadas por la caída de los tres grandes partidos tradicionales de centro derecha e izquierda. Han bajado conjuntamente del 80 % del voto, hace 30 años, al 40 actual.

welkom to holland photoEl sistema electoral holandés es muy particular. Todo el país es un distrito y con sacar el 0,67% del voto se consigue un escaño. De hecho entrarán en el Parlamento no menos de 14 formaciones de lo más variopinto de las 30 que concurren, desde las tradicionales, el VVD del primer ministro Rutte, el centro izquierda PvdA, los democristianos, liberales progresistas, socialistas, izquierda verde, hasta el partido de los animales, el de los pensionistas, el foro antiEU, el de los musulmanes y el de los abstencionistas.

Ninguna formación importante quiere aliarse con Wilders tras las elecciones, pero el problema es que tendría que formarse una coalición multicolor, y Wilders quedaría solo en la oposición, con lo que podría acusar a los demás de todos los males.

De entrada, dice un tertuliano al final de charla, Wilders ya ha ganado, porque hablamos sobre todo de él y porque los otros partidos se ven forzados a entrar en su discurso.

Así está el panorama de los populismos, emociones y soluciones simples a problemas complejos, en este mundo globalizado y twitteado, y así se lo hemos contado, como diría W. Cronkite.

 

 

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