La verdad, la mejor arma contra el neofascismo

Publicado originalmente en Periodismo Global, la otra mirada

abascal vox seguir noche electoral ediima20191110 0571 4El auge espectacular de Vox en las elecciones de ayer en España requiere análisis profundo. Pueden aventurarse algunos factores que parecen obvios, como la polarización de la campaña en torno a Cataluña y en menor medida la exhumación de Franco, la falta de respuesta a Abascal en el debate de los líderes y el hundimiento de Ciudadanos. Mi hipótesis es que, además, ha sido decisiva su presencia institucional en los medios.

Vox obtuvo  por primera vez representación institucional relevante en las elecciones andaluzas de octubre de 2018, con casi un 11% de los votos. Hasta ahí, sus armas propagandística básica eran las redes sociales y la propagación de bulos, muy adecuadas para un partido antisistema. Desde entonces, y sobre todo, con su entrada en el Congreso de los Diputados con 24 escaños (2.688.092, 10,26%) y grupo parlamentario propio Vox se normalizó, se convirtió en un agente institucional, que los medios no podían obviar. Y desde ahí, como hacen todos los partidos neofascistas, han conseguido marcar la agenda informativa y condicionar la conversación pública.

Y el Muro cayó sobre nuestras cabezas…

caida del muroTreinta años después de la caída del Muro de Berlín, un hecho que supuso el principio del fin de los regímenes socialistas- comunistas del Centro y Este de Europa, e, incluso, del patrón del sistema, la Unión Soviética, Bratislava, la capital de Eslovaquia, no es la cercana Viena; Budapest, la capital de Hungría, no es la capital austríaca. Praga no es Munich y Chequia no es Baviera. La antigua RDA no es la RFA. Me refiero a los niveles de renta o al estado de la opinión pública.

Apenas veinte años después del final de la segunda guerra mundial, en 1965, la República Federal de Alemania, el Oeste de la hoy Alemania “unificada”, que había quedado aplastada por las bombarderos británicos y estadounidenses y por los cañones soviéticos, era la potencia mundial que hoy conocemos, la locomotora europea, un gigante industrial, campeón mundial de la exportación, que atraía en la época a millones de emigrantes.

Ver caer el muro de Berlín desde la frontera India-Pakistán

AP 2014 MURO DE BERLINPara mí, por una cuestión de diferencia horaria, el muro de Berlín cayó el día 10 y no el 9 de noviembre de 1989. Pude verlo aquel día en un televisor de imágenes inestables, como si fueran sólo fotografías imaginadas o inventadas. Un sueño inesperado. Y como europeo así lo sentí allí, en Firozpur (o Ferozpur), una ciudad situada en el Punjab indio. Me quedé tieso ante el televisor. “¿Vas a cenar? ¿Eso que miras es tan importante?”, me preguntaron mis anfitriones indios al ver que estaba hipnotizado ante la pantalla.

Ferozpur (o Firozpur) es otro ejemplo de frontera dura y repentina, aquella que resultó de la partición de 1947. Entonces, India y Pakistán obtuvieron la independencia entre un baño de sangre inconmensurable. En medio de trasvases masivos de población. Decenas de millones de seres humanos atrapados por una frontera nueva, entonces tan artificial como la de las dos Alemanias. Günter Grass, quien quedó marcado por sus viajes a la India, sugirió alguna vez que como alemán y europeo de su tiempo estaba muy bien situado para comprender la partición del Indostán, lo que fuera la India británica.

29 años de la Unificación alemana. Una reflexión

mmmAh, el paso del tiempo! Tres de Octubre, día de la Unificación alemana. Estaba uno allí, tal día como hoy de 1990 detrás de la puerta de Brandenburgo, junto al Reichstag, transmitiendo el acto lleno de esperanza con la señora R.M.M, hoy directora generala de la cosa.

Mucho ha cambiado el escenario mundial. Nadie imaginaba entonces que China iba a convertirse en un gigante, o que la única potencia restante tras la caída del Muro iba a estar regida por un payaso, o el otrora glorioso Reino Unido de la Gran Bretaña, por un suicida.

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