Francisco Fonseca, nuevo jefe de la Representación en España de la comisión Europea

Paco FonsecaFrancisco Fonseca Morillo ha sido nombrado nuevo jefe de la Representación de la Comisión en Madrid. Fonseca, de nacionalidad española, asumirá sus funciones como nuevo jefe de la Representación de la Comisión en Madrid el 1 de septiembre de 2018. En la actualidad es director general adjunto de la Dirección General de Justicia y Consumidores. En sus más de 30 años de experiencia en la Comisión Europea, Paco Fonseca, como se le conoce popularmente, ha ocupado los cargos de director general en funciones y jefe de Representación de la Comisión, entre otros; además, gracias a su dilatada carrera de funcionario, aporta un excelente conocimiento de las instituciones de la UE y una capacidad de gestión y de comunicación idóneas para desempeñar su nuevo cargo.

Entre 2009 y 2015 fue jefe de la Representación de la Comisión Europea en España, donde forjó excelentes relaciones con las autoridades e interlocutores nacionales. A lo largo de esos años, consiguió implantar una política eficaz de comunicación con los medios de comunicación y con representantes de la sociedad civil organizada en España, sobre todo gracias a la organización en Cádiz, en septiembre de 2012, del primer Diálogo con los Ciudadanos.

Desde 2015, ha desarrollado su labor en la Dirección General de Justicia y Consumidores, primero como director y más tarde como director general adjunto.

Antes de incorporarse a la Comisión Europea, el Sr. Fonseca Morillo era profesor titular de Derecho Internacional Público. En 1984, obtuvo su doctorado en Derecho por la Universidad de Valladolid, tras haberse licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid en 1979 y en Derecho por la Universidad de Valladolid en 1977.

 

La crisis del Gobierno alemán por el desafío migratorio sacude los cimientos de la UE

Crisis del Gobierno alemanAngela Merkel ha aparcado la crisis del Gobierno alemán pero ha renunciado, al igual que la propia Unión Europea, a los grandes valores de solidaridad, respeto y dignidad. El desafío migratorio ha afectado a los cimientos comunitarios y está lejos de resolverse. 

La canciller germana, Angela Merkel, ha salvado in extremis su coalición de Gobierno, sin que quepa concluir no obstante que las heridas se hayan cerrado y que la crisis del Gobierno alemán no vuelva a abrirse ante cualquier incidente. Su Ejecutivo, como la propia Unión Europea (UE), sigue sin resolver el desafío más importante: el de la masiva llegada de inmigrantes y refugiados, que huyen tanto de las guerras económicas como de las bombas que aniquilan sus tierras y medios de vida.

La ficción triunfa en Alemania

f 4Lo leen los periodistas una y otra vez, al derecho y al revés, y eso que el idioma alemán es muy preciso, sobre todo en cuestiones jurídicas. Pues nada, no entienden nada.

La canciller Angela Merkel y su ministro del Interior, Horst Seehofer, dirigente de la rama bávara de la democracia cristiana, llegan a un acuerdo y salvan la crisis de gobierno que amenazaba con poner fin a la carrera, ya cuesta abajo, de la dirigente que llegó del Este.

Seehofer quería poder expulsar a los inmigrantes o refugiados que lleguen a Alemania procedentes de otro país en donde hubieran solicitado asilo, el primer punto de la Unión que hubieran pisado, como mandan los acuerdos de Dublín.

NO ES UNA CRISIS MIGRATORIA, ES UNA CRISIS POLÍTICA

El flujo de migrantes hacia la UE se ha reducido en un 96% desde el pico de la crisis. ¿Qué ha ocurrido para que esta vez se haya roto el tablero? Sencillamente porque no es una crisis migratoria, es una crisis política. Lo que está en cuestión es el proyecto, hay dos maneras de entender el proceso de construcción europea y se van a ir explicitando en cada uno de los temas de calado de la agenda.

migracionY lo hemos visto ahora crudamente con la política de inmigración y asilo. El acuerdo de la pasada cumbre, por llamarlo de alguna manera, salva la cara los líderes más antieuropeos de Italia o el grupo de Visegrado, sin perder de vista a Holanda, Austria o Dinamarca.  Lo que quieran o puedan hacer será siempre voluntario. Ellos son, sin duda, triunfadores y vuelven a casa entre vítores.

Los pesos pesados de los 27 (y ahí incluyo también a España, que ha empezado a recuperar el protagonismo perdido en Europa) pueden sacar pecho porque se ha podido vender un acuerdo de ámbito europeo. Como siempre. Aunque a veces es sólo un acuerdo para acordar. Hasta ahí, todos contentos. Pero no hemos hecho gran cosa: dinero a cambio de plataformas de recepción en países de primera acogida, europeos, y posterior reparto –y aquí está el quid de la cuestión- voluntario.

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