¿Existen similitudes entre Cataluña y la fragmentación yugoslava?

 

catalunyaTodo lo que puede aprenderse de la experiencia de Yugoslavia.

Un sector de la opinión pública asume que Estados Unidos planeó acabar con Yugoslavia. En realidad, la administración estadounidense preguntada por este extremo antes de la independencia de Eslovenia y Croacia, vino a decirle a los líderes locales que ellos defenderían la democracia y también la unidad de Yugoslavia, pero que si había que elegir entre una de las dos, se decantaban por la democracia. Un mensaje que venía a legitimar las democracias étnicas y, por ende, los independentismos que se habían hecho valer con las primeras elecciones multipartido en Yugoslavia.

La situación en Cataluña ha despertado los paralelismos con los Balcanes, porque en esencia los secesionismos, secesionismos son. En política no se puede evitar que una de las partes interesadas alegue precedentes, y por ese motivo se ha abierto de nuevo el debate entre democracia y unidad nacional al calor de la situación en Cataluña. Sin embargo, ¿cuánto hay de verdad en la comparación entre la situación vivida en Yugoslavia y la que se afronta en Cataluña?

Terremoto en Berlín, grado seis en la escala política

berlinÉrase una vez un país, una potencia, que llevó a la humanidad a la tragedia más grande que vivieron los tiempos. Una vez derrotado,

el país fue dividido en cuatro zonas de ocupación. En el Occidente, los EEU, el Reino Unido y Francia permitirían la formación de la que sería muy próspera, muy pacífica y muy democrática Republica Federal.

La capital se instaló en Bonn, “la aldea federal” un pequeño pueblo universitario que fue ejemplo de modestia y de serenidad para el mundo. Konrad Adenauer, el padre de la nueva RFA que odiaba todo lo prusiano, consideraba que Alemania debía ser dirigida desde una aldea y puso la capital provisional, hasta que se consiguiera la reunificación, donde tenía la casa de veraneo cuando era alcalde de la cercana Colonia.

L’avenir de l’Europe se joue (à nouveau) en Catalogne

Cat.1057531 manifestation pour l independance de la catalogne a barcelone le 21 septembre 2017Après la crise de l’Euro, la guerre en Ukraine, le Brexit et les dérives de la Hongrie et de la Pologne, l’Europe est confrontée à une autre crise qui met en péril l’existence du projet de sécurité – physique, matérielle, juridique et dans une certaine mesure, sociale, qu’est le projet communautaire : le défi lancé à la démocratie espagnole par le séparatisme catalan. Face au boulevard concédé à l’exposé du récit séparatiste dans les grands médias européens, à la pusillanimité des appels au «dialogue» ou au silence assourdissant des institutions communautaires et des gouvernements des Etats membres, un effort de pédagogie s’impose, à dix jours d’un référendum illégal à l’importance transcendante. 

Alemania quiere ser Suiza

Schweiz DeutschlandUna de las cosas que más les gusta a los alemanes es wandern, hacer la Wanderung, el senderismo, las caminatas, a ser posible por los bosques, meterse en ese alma alemana, cuna de cuentos y leyendas que son las masas forestales.

Otra de las cosas que más les gusta es dar gas en la autopista, picarse a 220 por hora. Se dice que los EEUU es el país del free speech (o más bien lo era antes de Trump, porque ahora con las postverdades el tema ha quedado bastante devaluado) y que Alemania es el de la free speed, de la velocidad libre en autopista, un principio tan sacrosanto en un país preocupado por la seguridad o la ecología que ninguna autoridad se ha atrevido a tocarlo. Al menos, los fabricantes de grandes deportivos limitan su velocidad a 250 por hora. Una cosa razonable.

Pero lo que más, lo que más les gusta a los alemanes es Suiza, lo que más les gustaría es ser suizos, según el sorprendente resultado de una encuesta de hace años. Ricos, o más ricos, como los suizos, y pacíficos, o mejor aún neutrales, como el país que no se ha metido en siglos en una guerra. “Alemania debería ser la potencia más pacífica del mundo" ha dicho el actual ministro de exteriores y ex número uno del SPD, el socialdemócrata Sigmar
Gabriel. Nada menos.

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