La democracia europea no puede funcionar sin un periodismo europeo

La democracia de la UE no funcionará nunca sin una esfera pública funcional acorde a ella. El periodismo de investigación desempeña un papel esencial exigiendo a las instituciones europeas y líderes responsabilizarse por sus acciones, tal y como ya hace a nivel nacional, según afirma el antropólogo y autor holandés Joris Luyendijk.

En esta época tan alterada, confusa y cínica, pocas profesiones e instituciones infunden confianza y respeto al gran público. En gran parte gracias a Hollywood, los periodistas de investigación continúan siendo considerados “los buenos” (y “las buenas”). Existe un Lobo de Wall Street, pero no uno de Fleet Street [el barrio histórico de la prensa de Londres]. La reputación es una cualidad asimétrica. Si bien requiere un esfuerzo enorme conseguirla, puede desaparecer en un momento. Como dicen los holandeses, la confianza viene a pie y se va a caballo.

La lista de Putin no es la de Schindler

Publicado originalmente en Atalayar.com

Alexei Navalni es por ahora el último crítico del presidente ruso, Vladimir Putin, en engrosar la larga lista de los que se han despedido de este mundo o han estado al borde de la muerte. Navalni era el líder opositor que logró movilizar a miles de manifestantes tanto contra el supuesto amaño de las elecciones en Rusia como contra las reformas constitucionales que permitirán a Putin regir los destinos de Rusia hasta 2036. 

Como todos los que se le han enfrentado abiertamente, Navalni ya sufrió un intento de aniquilación mientras purgaba una pena de prisión por haber instigado precisamente la celebración de manifestaciones contra Putin. Según su abogada, Olga Mijailova, le envenenaron con una sustancia tóxica que le provocó graves quemaduras en el rostro.

Apuntes y lecturas de la pandemia: la nueva normalidad

Publicado originalmente en Periodismo Global, la otra mirada.

uso mascarilla exterior

Así que esto era la nueva normalidad: convivir con el riesgo permanente del virus mortal.

Desde el 9 de mayo, fecha de mi última entrada en este blog, han pasado muchas cosas. Entre otras, la discusión de que podría ser esa “nueva normalidad” que nos proponían nuestros dirigentes.

En paralelo al aplanamiento de la curva en los países europeos, filósofos, sociólogos o economistas reflexionaban sobre cómo sería nuestra nueva vida personal, como cambiaría nuestra identidad, nuestras relaciones sociales o económicas. Se partía del supuesto de que, una vez contenida la primera oleada, con medidas de distancia social y control se evitaría una segunda oleada y la epidemia quedaría limitada a brotes aislados. Pero no, todo era más sencillo: la nueva normalidad consiste en intentar hacer una vida normal con multitud de restricciones y con el peligro de contagiarse en cualquier momento. La nueva normalidad es vivir en la incertidumbre. En la nueva normalidad, la persistencia amenazadora del virus frena la recuperación económica y la normalización de las relaciones sociales.

El plan de recuperación: un paso importante en la solidaridad federal

Falta la reforma de los Tratados que exige su aplicació.

europa fiscalidad ugtDurante los últimos seis meses desde estas líneas hemos venido defendiendo que, en la Unión Europea a través de sus instituciones, después de tres semanas de desconcierto, en febrero y marzo, se estaban dando pasos decisivos en la profundización del proyecto federal europeo, como consecuencia de la lucha contra el coronavirus.

Primero fue la Comunicación de la Comisión Europea del 13 de marzo, después vino la decisión de Banco Central Europeo del 18 de marzo y acto seguido llegaron un conjunto de medidas del Eurogrupo, del Consejo, y especialmente las tres del Parlamento Europeo del 17 de abril, 15 de mayo y 18 de junio. Las dos primeras sobre el plan de recuperación y la tercera en torno a la Conferencia sobre el Futuro de Europa. La relevancia de las resoluciones del Parlamento Europeo estriban en que se aprueban por las tres o cuatro principales fuerzas políticas de la eurocámara: populares, socialistas, liberales e incluso los verdes y algunos no inscritos que representan más del 60% del Parlamento y, por tanto, la legitimidad de la soberanía ciudadana europea, que pidieron y apoyaron un plan de recuperación presentado por la Comisión Europea y respaldado por el Marco Financiero Plurianual 2021-27, es decir, por el presupuesto comunitario, que prácticamente lo doblaba.

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