Cómo se explica y se entiende Europa, en tiempos de volatilidad global y de impasse europeo.

periodismo europeoCómo hacer más y mejor periodismo europeo, es lo que nos convoca al seminario. En ese sentido, se trata de introducir más Europa en nuestro periodismo, sea por incluir y vincular mas la agenda comunitaria a nuestra cotidianidad informativa o, al revés, por buscar el ángulo europeo, la reflexión comparativa o continental de los asuntos nacionales y locales. Un enfoque algo distinto de la fórmula propuesta: "la manera más eficaz de comunicar Europa", se nos dice.

Comunicar, es función de los departamentos de las instituciones europeas -y por tanto también de las españolas-, mientras lo nuestro es el periodismo, como aclaró en un reciente artículo, la veterana Soledad Gallego-Díaz, al recomendar no confundir los departamentos de comunicación institucionales o corporativos con las redacciones.

Más allá del matiz, y para no repetir las sesudas reflexiones de los artículos ya publicados, unas pinceladas sobre las 4 preguntas que se nos han formulado: ¿sabemos los periodistas contar Europa; qué o quién nos lo impide; ¿qué nos falta para una buena cobertura y una adecuada pedagogía europeísta, y qué demandan los ciudadanos? Empecemos por el qué o quién....

Un tuit de Trump vale por muchas conferencias europeas

Fue la sentencia de un jefe, un día en la previsión informativa era el encuentro trimestral de los mandatarios europeos, tras disiparse el impasse de inciertas elecciones y encauzada la crisis de identidad del Brexit.  En esas se despertó el Presidente de EEUU, Donald Trump móvil en mano, y con un incendiario comentario nuclear sacudió las redacciones, demasiado acostumbradas desde hace por lo menos un año a conclusiones ambiguas sobre la pendiente integración europea.  

Trump hace escuela en una constelación de líderes mundiales que ya no siguen los mecanismos habituales de decisión, hacen gala de imprevisibilidad, prepotencia, y desprecio por las instituciones internacionales, por no hablar de cómo emiten o alimentan la niebla de la desinformación y fake news. Si se le suma la velocidad de los acontecimientos internacionales, y el desplazamiento de los focos de atención hacia Asia, y el nuevo reparto del Medio Oriente.....es difícil lograr espacio informativo para desentrañar el alambicado lenguaje de la Unión y explicar los sutiles matices de la redefinición europea de consensos y frágiles equilibrios para dejar atrás las superpuestas crisis económica y social, de valores e identidad (Brexit y emigración), y los desafíos de seguridad y desarrollo de la acción exterior en casi toda nuestra vecindad.    

Para salvar este precipicio, hay una nueva estrategia de comunicación en las instituciones europeas de informar de manera más clara, uniforme y adaptada a las nuevas tecnologías (y contrarrestar las fake news). Pero no ayuda que la Unión es cada vez mas intergubernamental y menos institucional; que no obstante el esfuerzo unificador de la comunicación europea pervive una selva de instituciones y organismos que más parecen competir entre sí; o aún peor, están replegados en sus edificios y acumulan preciosa información continental desconocida (la Agencias UE), o su acceso es como recorrer la selva (mismo nivel de usuario básico que un gobierno en estadísticas euroestat) .

De lo que han dicho, ¿Cuál es la noticia?

Fue en la sede las instituciones europeas en Madrid, en un acto de aniversario de los Tratados fundacionales con todo y la imagen del contundente Churchill hablando de que el único futuro posible debía ser común. Resumieron la historia del Unión personalidades del movimiento en España o el Secretario para Europa del Ministerio de Exteriores - que dio algún tip noticioso-.

Con un despliegue de móvil, grabadora, fotos de tanto en vez, había una joven de una agencia copiándolo todo en forma de nota en su ordenador. Aún a riesgo de romper la apariencia de súper-periodista hoy al uso, preguntó: "oye, pero de todo lo que han dicho, ¿cuál es la noticia?". Di algunas sugerencias de titulares y leads, que apuntó agradecida.

            Vaya por delante la admiración a quienes manejan 3 aparatos a la vez, y ponen atención simultánea a la luz e imagen, sonido y contenido, lenguaje no verbal o asistentes.... con frecuencia por un sueldo tan mileurista que los jefes difuminan o se resignan si hay fallos en una o en todas las variables multimedia.     

Así que volcamos a la primera pregunta, y contra nuestra costumbre corporativa, empecemos por nuestras limitaciones:  la primera, es que quienes hoy predominan en las redacciones es asa nueva generación para quienes Europa se da por hecha (un fait acomplí), sin fronteras ni pasaportes, con una homogeneidad social que no entienden por qué no es total, y cuya única referencia pasada es que Europa iba a más y mejor (y la destruida Europa sobre la que se construyó es el pleistoceno).

            La segunda limitación, más propia de los periodistas más veteranos es el escaso conocimiento de otras lenguas y, quizás por lo mismo, de las demás culturas y sociedades europeas, herencia del tremendo aislamiento de la dictadura. Pero, incluso los más jóvenes ya bilingües, aún no están vacunados del poso más profundo que dejó: concebir el mundo como circunscrito a las fronteras más inmediatas, o la escasa capacidad de situarse en ese acervo común cultural e histórico de una identidad europea -que, sin remontarse a los greco-romanos (o sí), se percibe muy bien en relación a otros continentes-. Todavía se oye en la redacción alguna vez hablar de los europeos como los de allende los Pirineos, y también en ese desprecio por todo lo nuestro en comparación a no se sabe qué arcadia europea, o viceversa, una exaltación chauvinista sustentada en la ignorancia.       

Los éxitos son nacionales, los fracasos siempre europeos

Esta dicotomía de que todos los éxitos son del gobierno de turno, y los errores o fracasos siempre bruselenses la tenemos muy vista. Y, sin embargo, no la cuestionamos en concreto, en cada información, ni como periodistas ni como medios. ¿porque es la versión oficial?, ¿por nacionalismo?, o ¿porque complica y requiere información más precisa poner en duda o ampliar esa versión?, o un poco de todo. Pero cual boomerang se vuelve contra los gobiernos y las instituciones europeas pues alimenta o es una crucial arma arrojadiza de los populismos de todo signo. (¿alguien ha investigado cuánto ha ganado su gobierno en los intereses de los préstamos a Grecia, por ejemplo?).

Tanto en este punto como en el anterior ayudaría unos medios de ámbito europeo que no existen: el único que queda, euronews, no se cuida; los esfuerzos conjuntos paneuropeos de los rotativos de referencia no son suficientes... Pero en un continente con medios públicos y privados tan potentes, podríamos y deberíamos presionar para adoptar medidas trasnacionales que, aun pequeñas, creen una dinámica.

Por ejemplo, que las televisiones y radios públicas tengan mayor intercambio, espacios conjuntos si quiera experimentales, o compartan un hueco común en sus webs.... no sería demasiado complicado, y seguro un ejercicio útil y rentable tanto para cada medio en sí, como para abrir un espacio europeo común, además de ayudar a ampliar nuestras mentes y acervo, y el de nuestro público. Pero también en los privados podría generalizarse la costumbre de abrir un espacio específico y fijo, diferente al nacional e internacional, o a medio camino, donde asuntos nacionales sean tratados en el marco comunitario, o informaciones de la Unión se vinculen o tengan una ejemplificación local.

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