La lenta desaparición de los dinosaurios políticos

La fragmentación de los partidos políticos, en la tertulia de Europa en suma, con Miguel Martínez Cuadrado, Catedrático Jean Monnet de la Universidad Complutense de Madrid

f1En realidad, todo esto que parece nuevo, asegura Martínez Cuadrado, la fragmentación de los partidos, el surgimiento de formaciones nuevas, de populismos, de nacionalismos, es muy antiguo, viene de los tiempos de la Revolución francesa, está vinculado a la profundización de la democracia, al sistema de partidos, porque democracia es una forma de diálogo permanente.

Hay que tener en cuenta, añade el profesor, que, tras la Segunda Guerra Mundial, desde el Congreso de La Haya, Europa se ha gobernado siempre mediante una coalición de partidos de las dos grandes formaciones, democristianos y socialdemócratas, y los  liberales que han actuado como “bisagra”. Se trataba básicamente, y esa era la idea central de la política, de marginar los extremismos, los totalitarismos de derecha y de izquierda.

Después, el “demos” europeo nace realmente con las primeras elecciones al Parlamento Europeo en 1979.

Pero la gran revolución se ha dado a partir de 2014 como consecuencia de la crisis, por ejemplo con el surgimiento en Francia de Macron a partir de la herencia terrible de Hollande, que consigue romper el sistema de partidos tradicional y consigue derrotar a figuras como Mélenchon por la izquierda y a Le Pen por la derecha. El presidente francés se ha beneficiado, además, de la crisis de los sindicatos y el pasado otoño no ha habido las grandes protestas que se temían. En realidad, la vieja lucha de clases también ha cambiado.  

f2En Gran Bretaña, a pesar de algunos cambios, se ha mantenido el sistema de dos grandes partidos, laboristas y conservadores, gracias al sistema electoral por distritos, que da el escaño al candidato más votado.

En España los dos viejos y grandes partidos, PP y PSOE, se han mantenido porque ganan en 25 provincias y se benefician de la ley D`Hont. Aunque, habría que matizar, eso estaría cambiando según las últimas encuestas, porque Ciudadanos sube con fuerza.

Todo el mundo quiere reformas como las que se están pidiendo en España, porque hay que buscar la proporcionalidad, pero también es fundamental conseguir la gobernabilidad, puntualiza el catedrático.

Y para conseguir esa estabilidad se están dando casos interesantes de apoyos al gobierno de partidos radicales, como en Portugal, por la izquierda, y en Austria, por la ultraderecha.

f3Hay un pequeño drama con la representación en el Parlamento europeo, reconoce Martínez Cuadrado, donde se sientan nada menos que 200 partidos, porque, en la práctica, los fondos europeos han beneficiado a los grupos minoritarios, los Le Pen, los Farage y demás. Algo parecido sucede los países del grupo de Visegrado, HungríaPolonia, la República Checa y Eslovaquia, que no terminan de  adaptarse al sistema europeo, pero se benefician de las remesas de Bruselas.

Añadimos por nuestra parte que el caso más sintomáticos del declive del viejo sistema de dos grandesf5 partidos de centroderecha y de centroizquierda lo hemos visto en Alemania con la creciente fragmentación del Bundestag, con el SPD recogiendo mínimos históricos, símbolo de que décadas después de la caída del Muro la socialdemocracia sigue sin encontrar su ego, y una CDU de Merkel en franco retroceso, porque se ha abierto un hueco por la derecha más extrema con el surgimiento de la xenófoba Alternativa para Alemania. Así es mucho más difícil gobernar y conseguir formar una coalición.f4

Ahora bien, si la situación política de los grandes países europeos se ha complicado enormemente, el caso extremo es el cuasi ininteligible caos de Italia que vive elecciones generales el 4 de marzo y que será objeto de la próxima tertulia de Europa en suma. Apasionante. Quedan invitados.

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