El ex presidente del Gobierno, Felipe González, se ha mostrado hoy "radicalmente en contra" del desliegue de un escudo antimisiles en Europa del Este, por EFE

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Así lo ha indicado en una conferencia sobre "Los retos de Europa y el acercamiento de las instituciones a los ciudadanos" con motivo de la presentación de la asociación "Europa en suma", promovida por un grupo de profesionales de la Comunicación y de la Universidad, para trabajar por la Europa de los ciudadanos.

"Yo soy de los que no me creo -no sé cuántos ciudadanos se lo creen- que el escudo antimisiles es para defendernos de los misiles que está desarrollando Irán", ha dicho González, quien ha agregado que "si fuera ruso, tampoco me lo creería. Menos todavía".

El actual presidente del "Comité de Sabios" de la UE ha opinado que el escudo antimisiles tenía sentido para el ex presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, a principios de los ochenta que hablaba de la "guerra de las galaxias".

González ha explicado que el escudo antimisiles se comprende en un continente como el americano, flanqueado por los océanos Pacífico y Atlántico, que permiten interceptar un misil de largo alcance a 3.000 kilómetros de la costa y que difícilmente pueden caer sobre una zona habitada.

Sin embargo, ha subrayado que, si se despliega un escudo antimisiles en Eurasia, cualquier misil que se intercepte afectará a un territorio habitado.

Se ha congratulado de que el actual presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, "parece que quiere corregir ese rumbo" y ha expresado su deseo de que se incorpore a Rusia en una política de seguridad conjunta y no se la siga impulsando a una carrera de armamento.

Ha destacado la importancia de contar con una política exterior y de seguridad común en la Unión Europea que defienda los intereses del continente con "un esfuerzo conjunto mayor".

Sin cambiar los presupuestos de Defensa, ha reclamado la creación de un Cuerpo de Ejército, con 150.000 efectivos, con entrenamiento policial, para la intervención en misiones de paz y en situaciones de conflicto, que "sean desplazables sin la técnica de la subasta en función de los intereses coloniales de cada cual".

Ha insistido en la necesidad de una política exterior y de seguridad común para dejar de ser no ya "una potencia blanda", sino de "plastilina", aunque ha reconocido que todavía hay un par de países en Europa que se toman en serio la política de seguridad y defensa.

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