La derecha huele la sangre y quiere dinamitar la Unión (y la política).

La tertulia de Europa en suma, con Juan Fernando López Aguilar, jefe de la delegación socialista española ante el Parlamento Europeo.

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Como no cambien las cosas, en cinco años, de aquí a 2020, la idea europea puede ser invendible, sostiene López Aguilar. Las próximas elecciones al Parlamento Europeo, dice, son las más importantes que hemos tenido porque la Unión atraviesa su peor crisis, que no nació aquí sino al otro lado del Atlántico, aunque nos afectó enormemente. Pero la crítica a Europa no puede ser el antieuropeísmo, subraya.

 

Tenemos 125 millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza y 27 millones de parados en el área común. La Unión es un proyecto supranacional regido por el derecho, asegura el candidato socialista, que hoy se encuentra desunida frente a la adversidad. Vuelven los prejuicios, la estigmatización de vecino y suben los populismos.  En el Parlamento Europeo, recuerda López Aguilar, hay 80 escaños a la derecha de la derecha, cargados de odio contra los gitanos, los judíos, los homosexuales y contra la gente del sur. Hoy, los fascistas no se presentan de la misma forma que en los años 30 del siglo pasado. Hoy, explotan la angustia de los ciudadanos y el miedo con respuestas simplonas  frente a problemas complejos. En España hay un porcentaje de activistas de extrema derecha y ese conglomerado está metido en el PP.

En campaña, pero sin candidato

La tertulia de Europa en suma con el presidente del Partido Popular Europeo, Antonio López-Istúriz.

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El 25 de mayo vamos, o al menos estamos convocados, a las elecciones europeas, pero tenemos muy poco debate y la sombra de la abstención como muestra de apatía o protesta planea sobre los comicios.

No nos engañemos, si los manifestantes ucranianos enarbolan la bandera de la Unión en las calles de Kiev es porque quieren vivir, disfrutar, del Estado de bienestar común, siguiendo, por ejemplo, el modelo alemán, como nosotros antes de 1986. La Unión significa prosperidad, pero es cierto que si las cosas van mal, la culpa la tiene Bruselas, que nos manda la troika.

Antonio López-Istúriz ilustra el desconocimiento profundo que tenemos sobre Europa. Cuenta que se encontró con unos conocidos en un aeropuerto y le dijeron que venían asombrados de Eslovenia. No hemos visto tropas soviéticas, ni Kalashnikov, le comentaron asombrados, a lo que el eurodiputado respondió que Eslovenia pertenecía a la Unión, que Yugoslavia se había desmembrado y que el muro de Berlín cayó hace 25 años. Caramba, no sabíamos, respondieron los viajeros Low Cost. Pero, en el fondo, Ryan Air y su política de: Volemos barato aunque no sepamos a dónde vamos, ha contribuido a incrementar el conocimiento sobre Europa y entre los europeos.

La abstención da alas a los enemigos de Europa

Publicado originalmente en ZoomNews

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Cada vez son más ciudadanos los que no esperan nada de la polític.

 

 

La nostalgia del autoritarismo que resuelva los problemas básicos es la antesala de las dictaduras populistas.

 

Un 36,3% de abstención y un 3,5% de votos blancos o nulos suponen un 40% de electores franceses que muestran así ostensiblemente su desafección, cuando no su rechazo, de la política. Es una de las conclusiones más dramáticas de las últimas elecciones municipales en Francia, más allá del descalabro del Partido Socialista y del auge del Frente Nacional, aupado hasta el tercer puesto del espectro político.

El fenómeno no se había producido nunca. Los galos están muy apegados a su comunidad más próxima, su ayuntamiento, del que reciben buena parte de los servicios, y al que aportan una parte importante de sus impuestos. Sus pulsiones abstencionistas se habían materializado hasta ahora en las sucesivas elecciones europeas, contempladas, al menos hasta ahora, como un trámite lejano, en el que unos políticos antaño famosos, y luego amortizados, se disputaban una especie de canonjía de nulo futuro político doméstico a cambio de una pingüe remuneración quasi vitalicia. Que esa tendencia al alejamiento se haya materializado ahora en unos comicios tan cercanos debería poner muy en guardia a una casta a la que el electorado percibe cada día más ajena a sus propios intereses.

Los pilares (resquebrajados) de la crisis.

La tertulia de Europa en suma con el cabeza de lista de IU-ICV a las europeas, Willy Meyer.

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Izquierda Unida considera que la construcción europea es un proyecto fallido en lo social y en la integración territorial. En Maastricht, sostiene Willy Meyer, se concretó un modelo económico que ha culminado con la imposición de los dictados de la Troika, los denominados “hombres de negro”.

El primer pilar fue la desregulación económica y financiera para que la política no pudiera intervenir en la economía. El segundo, la creación de una moneda única que no tiene Tesoro público; como no se puede devaluar la moneda, se rebajan los salarios. Tercero, un Banco Central Europeo que no es democrático, no responde al voto de los ciudadanos; presta dinero a la banca privada para que, a su vez, se lo preste a los gobiernos. Y la deuda se ha hecho intolerable, en Grecia o en España.

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Este sistema fallido se fundamenta en el acuerdo entre socialdemócratas y  conservadores europeos, sostiene Meyer. Los países del sur de Europa son las víctimas de esta política. Fracasó la estrategia de Lisboa de 2000 (convertir a la Unión en la región más dinámica del mundo en diez años) pero se insiste en ese programa fallido.

Hay que recordar, dice el eurodiputado, que el primer partido europeo es el de la abstención y para combatirla los grandes partidos hablan de Europa.  Hace años quizá la gente no iba a  votar por desconocimiento, pero en estas elecciones la abstención va a tener un tono crítico, porque las decisiones se toman en Bruselas y la palabra social ha desaparecido del discurso europeo.

Elecciones Contra El Déficit Democrático

Una de las cosas que muchos de los propios europeístas criticamos de la Unión Europea y sobre todo de su gestión es el déficit democrático que en su conjunto arrojan las instituciones que se hallan al frente. Y hay razones para hacerlo. Hasta ahora solo una, el Parlamento, responde a la voluntad expresa y por lo tanto a la  representación directa de los ciudadanos. Pero la evolución comunitaria avanza, bien es verdad que tímidamente, o si se prefiere cautelosamente, en la dirección correcta. Y un importante salto adelante vamos a darlo entre todos los votantes el próximo 25 de mayo.

Los habitantes de los Veintiocho, es decir los europeos en su totalidad, tendremos ese día la primera oportunidad de  participar no solamente ya en la elección de los eurodiputados que determinarán la evolución del día a día comunitario sino también de contribuir a elegir a quienes tomarán las decisiones más directas en la ejecución de los asuntos e intereses que compartimos. Por vez primera el Parlamento que vamos a elegir en mayo será también, igual que en los Estados,  el que designe, bien es verdad que a través de la mayoría que los grupos alcancen o establezcan, al presidente de la Comisión.

¿Qué está en juego en las elecciones europeas?

Artículo publicado originalmente en Esglobal.

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Los comicios de finales de mayo se celebrar en medio de una crisis sin precedentes de escepticismo y desapego respecto al proyecto europeo.

Entre el 22 y el 25 de mayo de este año se celebrarán las elecciones al Parlamento Europeo. A renglón seguido, y por primera vez en la historia de la Unión Europea, los europarlamentarios elegidos decidirán con sus votos quién será el presidente de la Comisión. Una de las nuevas competencias que tendrá a partir de ahora el Parlamento, mediante las que tratará de convertirse de verdad en la Cámara que represente la voluntad de los ciudadanos europeos, más que la de los propios partidos o de los Estados.

 

Los anteriores comicios, en 2009, se celebraron en los primeros escalones de una crisis económica que aún no había comenzado su andadura por las tinieblas, iniciada con el rescate a Grecia en abril de 2010. Cinco años más tarde, llegan estas nuevas elecciones en medio de una crisis sin precedentes de escepticismo y desconfianza ante el proyecto europeo. A día de hoy, la principal fuerza en el Parlamento es el Partido Popular Europeo, con 274 escaños de un total de 766.

Identidad más intereses: Europa

La  tertulia de Europa en Suma con el candidato de UPyD para las europeas,  Francisco Sosa Wagner.

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Europa es una comunidad de derecho y si el derecho es algo, subraya el eurodiputado, es lengua, la precisión de la lengua, y no se puede legislar en inglés y aplicar las leyes en ese idioma en Finlandia. Las lenguas en Europa son y deben ser diversas, sostiene.

Lo que sí es Europa es una identidad, afirma Sosa Wagner, con una larguísima lista de intereses comunes, derechos fundamentales y libertades públicas, y por eso nos irrita, por ejemplo, lo que pasa en Ceuta y Melilla.

Sobre la identidad común, el candidato de UPyD pide que se elabore una lista de 50 nombres de la cultura europea, desde Cervantes a Mozart, pasando por Shakespeare o Einstein, para hacer un breviario del ideario europeo, de nuestros valores.

De cara a las elecciones al Parlamento, el eurodiputado defiende la  solidaridad entre la Europa de los ricos y la de los pobres. En realidad, indica, mucho de lo que tenemos hoy en España proviene de la solidaridad europea.

Sosa Wagner sostiene que es falso, como se viene repitiendo últimamente, que estas elecciones sean particularmente importantes porque se va a elegir, por primera vez, al presidente de la Comisión.

En realidad, asegura, y desde 1999, el Parlamento ha ido creciendo en protagonismo y ha ratificado al presidente de la Comisión. La única diferencia, ahora, es que según el Tratado de Lisboa la propuesta para ese puesto deber salir del resultado de las elecciones.

Los periodistas de la UE ante las elecciones europeas

Los_pol__ticos_huyen_del_cara_a_cara_con_los_periodistas El periodismo es un bien público. Ese es el principio del que parte la Federación Europea de Periodistas (FEP) ante las elecciones europeas del 25 de mayo y recuerda que para su cumplimiento existe un requisito imprescindible: los periodistas tienen que ejercer su oficio con independencia. Deben esforzarse en ese sentido. Y eso, quizá, debería ser especialmente cierto en el caso de los medios públicos audiovisuales.

Desde luego, todo Servicio Audiovisual Público (SAP, Public Service Broadcasting, PSB, según sus siglas en inglés), requiere transparencia, financiación suficiente y alejamiento de las presiones políticas. Y a pesar de todas sus diferencias, caricaturizaciones, irregularidades y ataques que puedan sufrir los distintos SAP, su existencia continúa siendo un signo distintivo de las democracias europeas. Y cuando gobiernos como los de Grecia (la ERT) o la Comunidad Autónoma de Valencia (España), han cerrado esos medios -por su propia mala gestión política y económica- la mayor parte de la ciudadanía lo ha percibido como un deterioro de la calidad democrática de esas mismas sociedades.

La falta de independencia de las radiotelevisiones públicas suele ser paralela a su manipulación política creciente, a su falta de calidad y a una financiación irregular.

Europa: la respuesta de los demonizados

 

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La demonización de los pobres es una obsesión -recubierta de cinismo- de ciertas élites políticas que gobiernan Europa. Olli Rehn, Comisario de Asuntos Económicos, y Jean-Claude Trichet, anterior presidente del Banco Central Europeo, han comparecido ante los europarlamentarios. Se ha dicho que para dar cuentas por los desmanes de la troika. Si es así, comparecen mal y tarde, cuando la hegemonía del dogma neoliberal empieza a ser cuestionada en la calle y en sus fundamentos ideológicos.

Buena parte de la ciudadanía percibe dudas de rumbo en quienes controlan las agendas neothatcherianas. Un buen ejemplo, es la ruptura -en Alemania- del tabú merkeliano del salario mínimo. Otros ejemplos surgen en el sur, como la anulación precipitada de ciertos copagos sanitarios y las dificultades que -en España- encuentran los guardianes del rigor para privatizar (en beneficio propio) la sanidad pública. Chocan con la justicia, con el activismo resistente en general y con la «marea blanca». En Italia, ya no hay duda del declive del berlusconismo.

En estos momentos, los hombres de negro de la troika, y sus súbditos de aquí y allá, dicen haber concluido su trabajo sobre déficits y deuda en Irlanda y España; en realidad, se ha tratado también de un proceso práctico de destrucción de servicios sociales y de culpabilización de quienes menos tienen (proceso ideológico).

Algunas cosas parecen estar cambiando: solo hay que contemplar la cara de los cirujanos del rigor (mortis) cuando comparecen. Llámense Olli Rehn o Fernández Lasquetty. Han mantenido un discurso lleno de dogmas economicistas sin medir las consecuencias. Y los que las han sufrido, los demonizados, empiezan a proclamar en voz alta cada uno de sus retrocesos, hasta el más insignificante.

En su visión del mundo, han sido y son –paradójicamente- más rígidos que los planes quinquenales soviéticos. Han castigado así -en exceso- a amplios sectores de las clases medias y son conscientes -en la actualidad, quizá tarde para ellos- de que se han alienado a buena parte de sus bases políticas. Su delirio empieza a pasarlos factura.

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