A Trump tampoco le gusta la Corte Penal Internacional

Publicado originalmente en Atalayar.com

Atalayar El presidente de EEUU Donald TrumpCon el presidente Donald Trump nadie podrá llamarse a engaño. La tosquedad de sus modales muestra con descaro e insolencia sus intenciones de boicotear o enfrentarse abiertamente a aquellos organismos internacionales que no se ajusten a sus intereses. Los últimos en experimentarlo son los funcionarios de la Corte Penal Internacional (CPI) que investigan presuntas violaciones de los derechos humanos, cometidos por tropas y agentes de seguridad estadounidenses en Afganistán. 

El futuro de Europa es una República de iguales

Publicado primero en Voxeurop.eu

Schermata 2020 05 16 alle 11.27.21Europa muere cada vez que se encoge de hombros frente a la política de ‘los Estados primero’. Su desintegración no es un acontecimiento repentino, sino un proceso caracterizado por el menoscabo de sus vínculos y la renacionalización de la política., - The Guardian (London)

En 1933, el año en que los nazis tomaron el poder, el escritor francés Julien Benda (segundo desde la izquierda en esta foto de 1937) escribió su Discurso a la nación europea instando a que Europa se uniera en torno a sus valores universales compartidos para enfrentar de esta manera los monstruos del nacionalismo en ascenso. Mientras el alma y los pueblos de Europa iban camino de ser masacrados, muchos se atrevieron a soñar lo imposible.

Benda no fue el único. El Manifiesto de Ventotene, uno de los textos fundadores del federalismo europeo, fue redactado en 1941. Y Churchill, recortado sobre el telón de fondo de un continente arruinado, hablaba en 1946 de unos «Estados Unidos de Europa». Hubiera sido inconcebible que Europa renaciera si la llama de la unidad no se hubiera mantenido viva durante sus tiempos más oscuros.

El día que cambiamos a los jefes de prensa por directores de comunicación

el dia que cambiamos a los jefes de prensa por directores de comunicacionPublicado originalmente en El Confidencial.

En esos años de transición y consolidación de la democracia, los partidos tenían jefes de prensa, que canalizaban la comunicación entre periodistas y políticos.

 

El encanallamiento que se ha instalado en la clase política, el guerracivilismo de los que se han apropiado de la bandera de todos, el odio que rezuman las redes por uno y otro flanco del espectro político, la manera de conjugar los pronombre personales (el “y tú más”, el “ellos o nosotros”), el juego irresponsable de intentar tirar el Gobierno en la calle por encima de la decisión de los ciudadanos en las urnas, la incontinencia verbal, la carencia de pudor a la hora de mentir sin temor a la hemeroteca o a los verificadores o llamar asesino y criminal al Ejecutivo y responsabilizarlo de los miles de muertos de la pandemia… Hemos superado todos los límites imaginables. Los líderes políticos y los periodistas amigos han sobrepasado todos los límites de lo que una legítima crítica al Gobierno aconseja. Razonablemente. En una democracia consolidada. Entre ciudadanos libres e iguales. ¿Quién lo parará?

La UE ya boxeaba por debajo de su peso antes de la pandemia

Atalayar Parlamento EuropeoPublicado originalmente en Atalayar.com.

Mucho tendrá que pelear la Unión Europea porque a la evidente crisis socioeconómica que le ha provocado la pandemia no se le una también un cataclismo de orden político. El coronavirus ha destrozado en gran parte los objetivos estratégicos globales que la UE se fijó en 2016. Si ya entonces se reconocía una brecha considerable entre la potencia virtual de la UE y su presencia internacional, el último documento del Real Instituto Elcano (RIE) certifica la gran distancia existente entre la presencia deseada por la Unión en el mundo y la que es en realidad. 

Entre las conclusiones de los investigadores Iliana Olivié y Manuel Gracia, autores del estudio, una de las más importantes es que entre los que preconizan la desglobalización y el consiguiente proceso nacionalizador estará la regionalización. La pandemia ha enseñado descarnadamente el riesgo asumido por las grandes cadenas globales, traducido en la falta de suministros esenciales durante esta crisis. Sin embargo, no ha sido un fenómeno nuevo. Ese riesgo quedó patente con el desastre nuclear de Fukushima, que provocó el desabastecimiento en Europa y América de los insoslayables componentes fabricados en exclusiva por Japón. O el hundimiento de las fábricas de confección en Bangladesh, que también sacudió a la industria textil. 

La necesaria reconfiguración de esas grandes cadenas de proyección universal llevaría aparejada una relocalización, de la que se beneficiarían seguramente los grandes hubs de producción de la vecindad inmediata. Pensemos, pues, en que esa sería la ventaja de México para Estados Unidos o en el Magreb para Europa, sin ir más lejos.

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